Archive for marzo, 2013

La Semana Santa es una semana de vacaciones para los niños. Más de 12 días de descanso les esperan, por lo que siempre es importante saber qué hacer durante todo este tiempo. No está de más que tengamos en cuenta una serie de juegos con los que divertirse en familia.

Seguro que más de uno de los juegos de Pascua que os vamos a proponer, seguro que lo conocéis porque en el pasado ocupaban nuestras horas de juego y ocio.

Huevo

Pasarse un huevo con una cuchara es siempre muy divertido

Uno de ellos es el de pasarse un huevo duro con una cuchara. ¿Os acordáis? Toda una actividad de precisión y equilibrio en la que las risas están garantizadas. Este juego lo podemos hacer más difícil con la versión de cuello a cuello. Se aprieta un huevo duro entre el cuello y la barbilla y de ahí se va pasando al compañero sin que caiga al suelo.

Las carreras de patos también son otra buena opción. Es un juego muy gracioso y divertido. Tan sólo tenéis que marcar una línea de salida y una de meta. Los jugadores se situarán en cuclillas y con los tobillos agarrados por detrás. Deberán caminar contonéandose como patos. El primero que llegue a la meta gana.

Para los que paséis unos días en el campo o al aire libre, el juego de ¿Dónde están los huevos? es también una actividad muy completa para peques y papis. Tan sólo hay que esconder huevos en el jardín para que los niños los encuentren. Ocultad unos cuantos (si son de chocolate, mejor), con el fin de que los pequeños saboreen juntos su dulce premio. Podéis organizar una yincana para que sea más entretenido.

Y, por último, os proponemos el clásico juego de Pascua que nunca falla y simple es motivo de entretenimiento. Se trata de saltar a la comba. A nadie de vosotros se le habrá olvidado aquello del “Te convido, ¿a qué? A un café, ¿a qué hora?, a las tres”. ¿Verdad? Pues ahora podéis sudar  la camiseta con vuestros hijos, saltando como ranas y canguros. Saltar a la comba es un estupendo ejercicio físico, ideal para la salud y los momentos de diversión en familia.

Comba

Saltar a la comba es una completa actividad y un juego estupendo

Dicen los expertos en psicomotricidad que su práctica, además, tiene grandes beneficios para nuestros pequeños e incluso para nosotros. Saltar a la comba puede ser un ejercicio extenuante para un adulto, pero acompañada de una canción o de una invitación, se convierte en un juego realmente estimulante para nuestros hijos que, sin planteárselo, acaban saltando y respirando entre resuello y resuello. Una comba es una actividad perfecta para compartir con los amigos y para disfrutar al aire libre. Además ayudará a los peques a tener una mejor coordinación de brazos y piernas, y un mayor equilibrio, velocidad y agilidad. Podéis hacer que salten con las piernas juntas, alternas, corriendo mientras se mueven coordinadamente los brazos… Hay un sinfín de posibilidades de pasarlo bien.

Os animamos a que disfrutéis del juego estas Pascuas con vuestros hijos. Siempre es una magnífica y divertida herramienta para reiros juntos, poner a prueba vuestras habilidades y pasarlo en grande.  Así que… ¡A divertirse esta Semana Santa y a exprimirla al máximo!

Se acerca las fiestas de Semana Santa, y como sabéis una de las tradiciones en esta fecha son los famosos “huevos de Pascua” y las “Monas”. Hoy os vamos a explicar un poco de dónde surge la historia de estos dulces, que como veréis, no es nada nuevo.

El huevo de Pascua, ya era consumido por los persas, egipcios y romanos porque el huevo simbolizaba fecundidad, vida y renovación. La Semana Santa, que es para cuando los huevos de Pascua se consumen como tal, suele coincidir con la primavera, que por caprichos del destino también es una estación en la que la naturaleza sale de su letargo y se inicia un nuevo ciclo vital. En el terreno religioso, la Pascua representa precisamente una nueva vida que culmina con la resurrección.

Huevos de Pascua decorados

Los niños se entusiasman con los huevos de Pascua

Así pues, regalar el tradicional huevo de Pascua, pintado y decorado, es una tradición antigua arraigada en muchos países europeos como Alemania, Francia o Inglaterra. Sin embargo, los famosos huevos de chocolate surgen junto con la industria chocolatera, en el siglo XVIII. Entonces se vaciaban los huevos frescos y se rellenaban de chocolate. Las figuras en forma de huevo de chocolate han ido evolucionando y, hoy en día, podemos encontrar verdaderas obras de arte hechas con este delicioso alimento.

Una curiosidad son los conejos de Pascua, también muy vistos hechos de chocolate en las pastelerías. Algunas leyendas explicaban que en Pascua eran los conejos los que incubaban los huevos. En España, Cataluña y Valencia, son las comunidades que tienen más tradición en la elaboración de figuras de chocolate para celebrar la Pascua. Estas figuritas suelen acompañar la tradicional “Mona de Pascua”, que es un dulce hecho a base de harina, azúcar, huevos y sal, y que simboliza el final de la Cuaresma y sus abstinencias.

Y hablando de monas, ¿sabíais que ya en el siglo XVIII era el obsequio que los padrinos hacían a sus ahijados? Además, el número de huevos con los que se elaboraba la mona correspondía con la edad del niño hasta llegar a los 11 años, que era cuando ya se hacía la comunión y se dejaba de regalar.

Seguro que en más de una ocasión os habréis preguntado por qué se le llamaría mona a un pastel. Pues bien, la palabra mona no tiene nada que ver con los simios, sino que proviene de la palabra árabe “munna” que significa regalo. Un regalo que siempre va decorado con un huevo hervido o de chocolate.

Conejos de Pascua

Los conejos de chocolate inundan las pastelerías

Monas Semana Santa

Monas de Pascua, un dulce irresistible para grandes y pequeños

 

 

 

 

 

 

 

 

Os animamos, desde Chupetitos, a que no perdáis esta tradición y que disfrutéis, con los peques de la casa, de estos momentos dulces que nos brinda la Pascua. ¿Ya habéis elegido el huevo y la mona que les vais a comprar este año?.

 

Para conocer las ventajas del bilingüismo, debemos tener claro a qué llamamos bilingüismo en los niños. Para nosotros, no es ser capaz de expresarse en español e inglés (u otra lengua), sino la capacidad de una persona para expresarse y entender en otra lengua y en español, indistintamente, sin que le suponga un esfuerzo para hacerlo, de forma natural.

Esto se consigue cuando el niño desde pequeño, está involucrado en dos ambientes diferentes, algunas personas le hablan en español y otras personas lo hacen en otra lengua. El cerebro, al reconocer a su alrededor dos idiomas con los que va a tener que trabajar y lidiar el resto de su vida de una forma natural y mezclada, se preparará y organizará de forma diferente que un cerebro de un niño monolingüe, consiguiendo una serie de ventajas en la forma de almacenar y recuperar la información asimilada.

Aprender a ser bilingües

Poder entenderse y expresarse en varios idiomas es fundamental

Son muchas las ventajas o beneficios que podemos encontrar en una educación bilingüe de calidad, hoy vamos a analizar algunas de estas ventajas separadas en diferentes grupos:

Habilidades intelectuales

Como acabamos de explicar, el desarrollo bilingüe de un niño consigue algunos cambios muy importantes en las conexiones en el cerebro del niño, esto hace que su cerebro sea más eficiente en algunas áreas de su vida. Es como una especie de preparación que los niños monolingües no tienen.

Debido a este desarrollo en el cerebro, el niño contará con mayor memoria tanto a largo como a corto plazo, más creatividad, velocidad cerebral y simplicidad en el análisis.

Aprendizaje chino e inglés

El inglés y el chino serán idiomas muy necesarios

Ventajas económicas

Estamos viviendo un momento de un alto grado de competencia además de en un mercado global, esto hace que idiomas como el inglés, el alemán o el chino sean imprescindibles en gran parte de trabajos y, además, cuanto más alta sea la categoría, las necesidades de estos idiomas aumentan. Se prevé que en unos  años, el inglés o el chino se conviertan en necesarios en casi cualquier trabajo. Desde luego, actualmente, el inglés es uno de los epígrafes que nunca deben faltar en un currículum.

La media del sueldo de las personas bilingües es mayor que de las personas que solamente dominan un idioma.

Además, los idiomas siempre se ha dicho que nos abren puertas a la hora de trabajar en otros países, lo que hace que aumenten nuestras posibilidades laborales.

Beneficio socio-cultural

Otro de las ventajas que nos da el bilingüismo es una apertura de mente que se produce gracias a una educación bilingüe. Saber otras lenguas nos acerca a otros países  consiguiendo que sintamos esta tierra más cercana y nos ayuda a interesarnos por su cultura y a desear conocer más sobre las otras culturas, convirtiéndonos así en más tolerantes.

Si se elimina la frontera lingüística entre países, nos resulta mucho más fácil relacionarnos y aprender de los demás.

Cerebro pensando

El bilingüismo acentúa las habilidades cerebrales

 

Beneficios para la salud

El bilingüismo es un ejercicio constante para las habilidades cerebrales, con las consecuencias que esto tiene para las personas. Se mantiene más activo y cuidado, manteniendo las cualidades durante más tiempo.

Hace poco tiempo, salió a la luz, el primer estudio en el que el al bilingüismo se le reconocía una influencia directa sobre una enfermedad del cerebro, el Alzheimer, y obtuvo unos grandes resultados en los casos de estudio que se llevaron a cabo. Ahora bien, esto no quiere decir que el bilingüismo consiga evitar que una persona sufra alzheimer, pero sí que puede ser capaz de conseguir que los efectos aparezcan mucho más tarde.

Con todas estas ventajas, ¿renunciaríais a una educación bilingüe para vuestros hijos? Sabemos que son tiempos difíciles para soportar también los gastos que una educación bilingüe conlleva, pero recordad que  invertir en los peques es siempre invertir en su futuro.

Hoy, en el Día del Padre, no podíamos dejar pasar por alto la importancia de la figura del padre en la educación de los hijos y en la vida familiar. Un buen padre, y sabemos que la mayoría lo sois, siempre influye en las primeras experiencias de sus hijos y les ayuda en su desarrollo social y su equilibrio emocional. Un buen papá es siempre un compañero de juegos, un cómplice en el que se puede confiar, un hombre que nunca te falla y por el que siempre sientes admiración.

Pero, de vez en cuando, también es obligado parase a pensar y ver si uno es, realmente, un buen papá y si transmite la alegría a sus hijos en la convivencia diaria, les haces sentir que los quiere y disfruta cuando estás junto a ellos. Saber si uno es un buen padre es fácil. Si se siente identificado con la mayoría de estas cuestiones que enumeramos a continuación, sin duda, lo es.

Abrazo padre e hija

Un buen padre pasa tiempo con sus hijos

1.- Pasa bastante tiempo con los hijos

Sobre todo, en las horas de las comidas, cuando preparan la mochila para el cole, en los ratos de juego… Siempre hay que encontrar tiempo para estar con los peques, aunque se tengan muchas obligaciones y éstas sean muy absorbentes y agobiantes.

No hay que engañarse con eso de que no importa la cantidad de tiempo sino la calidad; porque la personalidad de los hijos se desarrolla a partir de la relación con los padres, de lo que reciben de ellos y de lo que aprenden a su lado. Si se está con los niños, un buen padre debe estar entregado con ganas, no leyendo el periódico, hablando por teléfono o pensando en sus cosas.

2.- Quiere y respeta a la madre

Si el padre no tiene relación amorosa con la madre de sus hijos, al menos debe tener una relación amistosa. El buen trato entre los padres es indispensable porque muestra los sentimientos que existen entre ellos. Aunque las cosas no vayan del todo bien en la pareja o ex pareja, en la relación entre los padres tiene que reinar el respeto. Hay que hablar del otro y con el otro con aprecio, aún en las discusiones y cuidar todas las facetas de la relación: amistad, compromiso, comunicación, resolución de conflictos o negociación. No es lo mismo que haya confianza y armonía entre los padres a que papá y mamá se contradigan y descalifiquen entre sí.

Padre, madre e hijos

Un buen padre quiere y respeta a la madre

3.- Es un buen ejemplo

Los hijos se fijan en el padre y el padre es su modelo. Copian de ellos modos de ser, de afrontar y resolver, de relacionarse con las cosas, con los demás y consigo mismos. De ahí que es muy importante que un buen padre intente corregir y educar siempre con el ejemplo y procure no enfadarse mucho. Tiene que saber ser un modelo y tratar de estar a la altura en la que le ponen los hijos.

4.- Está a las duras y a las maduras

Los niños necesitan a su papá en todo momento y para muchísimas cosas. Lo necesitan para que les arrope, les ayude a trepar más alto, a jugar al fútbol o hacer los deberes.

Un padre ayuda a crecer. Por eso es necesario que papá diga tanto sí como no. Él tiene que saber conjugar mimos y límites. A veces, los padres, conscientes de que pasamos poco tiempo con los hijos, priorizamos una faceta y nos convertimos en papás que sólo jugamos o mimamos y desatendemos los conflictos. O, por el contrario, en papás ogros que sólo sabemos reñir como si viviéramos enfadados. Un padre tiene que poder ser amigo, compañero, protector, sabio… y estar en todos lados.

Padre alegre

Un buen padre regala alegría

5.- Regala alegría

Una infancia feliz es casi una garantía de una vida feliz. Llegar a casa con un cuento, planificar una excursión en familia, hacer chistes a los peques para reírse con ellos, jugar al escondite, contarles historias… este tipo de alegrías los niños las reciben como algo más que un gesto, para ellos representan lo mejor de la vida. Y estas cosas buenas son las que les fortalecen, les hacen más valientes y les dan armas para afrontar las dificultades propias del crecimiento o las circunstancias adversas.

6.- Escucha

Estar atentos a lo que dicen y no dicen los peques y animarles a expresar lo que piensan y sienten es la forma de conocerles. Los niños tienen creencias y fantasías que sorprenden al adulto. Un buen padre siempre se esfuerza por enterarse de lo que pasa por sus cabecitas y les escucha con atención. Escuchar es un acto de amor y cuando a los hijos se les presta atención se sienten importantes, porque están dando una opinión, plantean lo que no entienden y cuentan sentimientos o emociones. Si un hijo comparte todo eso con su padre, seguro que se siente aliviado.

7.- Educa con cariño

Dar disciplina a los hijos es una de forma de amarlos. Un buen padre marca límites, niega cosas que le piden sus hijos porque no les conviene, se opone a sus deseos porque no son razonables. Y lo hace por su bien, para ayudarles. La disciplina adecuada une amor, razón y respeto por el niño. Si un padre tiene esas tres cosas, ya puede enfadarse sin miedo.

¿Os sentís muy identificados, verdad? Pues feliz Día del Padre. ¡Os lo merecéis!

Los abuelos aportan cariño y experiencia a los nietos y, muchas veces, constituyen uno de los pilares básicos de la familia. Hoy en día, es raro que los hijos no recurran en algún momento a sus padres para que cuiden y atiendan a sus nietos. Y, quizás por ello, el papel de los abuelos en la familia esté cambiando a marchas forzadas.

Abuelos con nietos

Los abuelos son uno de los pilares básicos de la familia

Uno de los problemas que más alteran la relación entre los abuelos y los padres de sus nietos es la aplicación de los límites. En muchos casos, es muy difícil que ambas partes lleguen a un consenso. Por un lado, están los abuelos que, desde su experiencia, no están de acuerdo con las ideas de los más jóvenes; y del otro están los padres que no aceptan las intromisiones de los abuelos en la educación de su hijo.

Antes, en las familias, los abuelos, hijos y nietos vivían juntos, y los abuelos intervenían bastante en la educación de los nietos. Hoy, mucha cosas han cambiado. De igual forma que la estructura familiar ha evolucionado, los abuelos también lo han hecho. Gran parte de las abuelas de hoy no son como las de antes. Suelen tener una vida más activa y mantienen una vida social, ya estén o no jubiladas y, poco a poco, hacen respetar más su tiempo y sus necesidades.

En todo caso, tener algún abuelo cerca de su nieto es alentador en todos los sentidos. Aunque no todo es perfecto, los abuelos pueden desempeñar muchos papeles:

Contribuir con su experiencia en momentos de crisis familiar, tanto en el sentido psicológico, como en el económico, si se puede y es necesario.

Cuidar de los niños cuando los padres no pueden hacerlo. Eso es beneficioso para los niños y para los abuelos porque se sienten más útiles, más considerados y más valorados.

- Contribuir en el equilibrio de tiempo en el hogar de sus hijos, recogiendo a los niños en el colegio, o quedándose con ellos alguna noche para que los padres puedan salir libremente.

Abuelo coge las manos a su nitro

Los abuelos transmiten valores en la familia

- Transmitir valores familiares y mantener el vínculo entre las generaciones. Las historias de familia les encantan a los niños, y contribuyen en su desarrollo psicológico.

Ayudar en la educación, interfiriendo en la comunicación entre padres e hijos. Intentando apaciguar a los dos lados.

Aprender con sus nietos, acercándose más a las nuevas generaciones. Aprender a usar el ordenador, la tecnología, por ejemplo.

Pero, volviendo al eje de nuestro post, es conveniente que haya una distinción clara entre los papeles de los padres y de los abuelos con relación a los niños. Es natural que, en ausencia de los padres, los abuelos concedan algunos caprichos a los nietos y que adopten distintas reglas. Pero, el papel de los abuelos ha de ser discreto y nunca impuesto. Ellos son abuelos y no niñeros ni tampoco padres.

Como casi todo en esta vida, en el equilibrio y la unión de fuerzas está el éxito. Y para que la relación entre padres y abuelos sea perfecta y cada uno pueda desempeñar su labor con el niño, debe existir un respeto mutuo y la aceptación de los criterios y teorías del otro. De esta manera, el niño vivirá feliz en un ambiente sin tensiones.

¿Qué pensáis? Esperamos vuestros comentarios. Seguro que también confiáis mucho en los abuelos.

 

Hay muchos niños a los que les gusta tener alguna mascota como compañera de juegos. La gran mayoría anhela tener un perro o un gato, pero los conejos domésticos, los canarios y los peces de colores tampoco resultan indiferentes a los pequeños.

Los expertos aseguran que en compañía de los animales los niños crecen más tranquilos y seguros de sí mismos. Pero, también es cierto que alertan sobre la precaución que se debe llevar con ciertas sustancias que pueden desarrollar alergias en personas genéticamente predispuestas.

Por eso, antes de tener una mascota entre la familia, es conveniente analizar del tiempo del que se dispone para el cuidado del animal, del espacio del que disponemos en casa, de si en la familia hay algún miembro propenso a alergias o infecciones  y de si podemos hacernos cargo de la mascota durante los periodos de vacaciones de la familia.

Niño y cachorro en la cama

Los niños crecen más seguros con una macota al lado

El momento más adecuado para traer a casa a un animal doméstico es a partir de los 4 ó 5 años de los niños. Hasta los tres años, los niños no son capaces de entender la diferencia entre el cachorro de casa y sus peluches. Ante sus ojos, el animal constituye un objeto curioso que puede manipular a placer. No se establece, por tanto, una relación de amistad. El niño se limita a realizar un experimento de socialización. Sólo con el paso del tiempo y observándolo cada día, el pequeño empezará a conocer a su mascota y a quererla.

Alrededor de los cuatro años, empieza a establecerse una verdadera relación. El cachorro se convierte en un compañero insustituible, el niño empieza a tratarle como a un amigo de juegos y es cuando nace la auténtica relación: el animal se convierte en su compañero del alma y en su confidente.

Es en esas edades, cuando los peques se sienten tranquilos con sus animalitos, pueden contarles todo lo que les sucede. Incluso, en estas edades, en las que suele producirse la llegada de un hermanito o hermanita a la familia, la mascota puede constituir un elemento primordial a la hora de afrontar y superar los problemas de celos.

Las mascotas satisfacen el deseo de independencia y de apoyo de los más pequeños y, por otro lado, los niños aprende a ofrecer ayuda y protección a su animal. Saben que no deben tocarlo mientras come o duerme, aprenden que hay que limpiar la caja o el plato de la comida y toman conciencia de que hay que tratarlo con delicadeza. Esto les ayuda mucho a desarrollar el sentido de la responsabilidad.

Un gato y una niña en casa

Los gatos son una de las mascotas preferidas por los peques

Asimismo, el contacto físico, las caricias y los mimos de las mascotas les permiten desarrollar la experiencia táctil, algo que les aporta seguridad en sí mismos y en las relaciones con los demás.

El hecho de relacionarse con un animal que, por ejemplo, ladra y gruñe en lugar de hablar, constituye una forma de asimilar las reglas de la comunicación no verbal y desarrolla la capacidad de intuición.

Si a esto, añadimos unas medidas y normas básicas de cuidado en los animales de compañía, entonces,  podremos disfrutar a tope en familia de la nueva o nuevas mascotas. Recordad que será muy importante restringir el acceso de la mascota a las habitaciones de los más pequeños de la casa; que habrá limpiar diariamente el habitáculo del animal; lavar más a menudo la ropa de los niños que entre en contacto con la mascota; pasar el aspirador semanalmente e intentar evitar todo aquello que favorezca la acumulación de polvo como son las alfombras, las moquetas o las paredes tapizadas.

Niña con un cobaya

Un animal de compañía puede ser un amigo insustituible

Una buena convivencia entre mascotas y niños puede aportar grandes ventajas y más beneficios que problemas. ¿Es así o nos equivocamos? ¿Qué pensáis las familias que ya tenéis un animal de compañía en casa?