Hoy, en el Día del Padre, no podíamos dejar pasar por alto la importancia de la figura del padre en la educación de los hijos y en la vida familiar. Un buen padre, y sabemos que la mayoría lo sois, siempre influye en las primeras experiencias de sus hijos y les ayuda en su desarrollo social y su equilibrio emocional. Un buen papá es siempre un compañero de juegos, un cómplice en el que se puede confiar, un hombre que nunca te falla y por el que siempre sientes admiración.

Pero, de vez en cuando, también es obligado parase a pensar y ver si uno es, realmente, un buen papá y si transmite la alegría a sus hijos en la convivencia diaria, les haces sentir que los quiere y disfruta cuando estás junto a ellos. Saber si uno es un buen padre es fácil. Si se siente identificado con la mayoría de estas cuestiones que enumeramos a continuación, sin duda, lo es.

Abrazo padre e hija

Un buen padre pasa tiempo con sus hijos

1.- Pasa bastante tiempo con los hijos

Sobre todo, en las horas de las comidas, cuando preparan la mochila para el cole, en los ratos de juego… Siempre hay que encontrar tiempo para estar con los peques, aunque se tengan muchas obligaciones y éstas sean muy absorbentes y agobiantes.

No hay que engañarse con eso de que no importa la cantidad de tiempo sino la calidad; porque la personalidad de los hijos se desarrolla a partir de la relación con los padres, de lo que reciben de ellos y de lo que aprenden a su lado. Si se está con los niños, un buen padre debe estar entregado con ganas, no leyendo el periódico, hablando por teléfono o pensando en sus cosas.

2.- Quiere y respeta a la madre

Si el padre no tiene relación amorosa con la madre de sus hijos, al menos debe tener una relación amistosa. El buen trato entre los padres es indispensable porque muestra los sentimientos que existen entre ellos. Aunque las cosas no vayan del todo bien en la pareja o ex pareja, en la relación entre los padres tiene que reinar el respeto. Hay que hablar del otro y con el otro con aprecio, aún en las discusiones y cuidar todas las facetas de la relación: amistad, compromiso, comunicación, resolución de conflictos o negociación. No es lo mismo que haya confianza y armonía entre los padres a que papá y mamá se contradigan y descalifiquen entre sí.

Padre, madre e hijos

Un buen padre quiere y respeta a la madre

3.- Es un buen ejemplo

Los hijos se fijan en el padre y el padre es su modelo. Copian de ellos modos de ser, de afrontar y resolver, de relacionarse con las cosas, con los demás y consigo mismos. De ahí que es muy importante que un buen padre intente corregir y educar siempre con el ejemplo y procure no enfadarse mucho. Tiene que saber ser un modelo y tratar de estar a la altura en la que le ponen los hijos.

4.- Está a las duras y a las maduras

Los niños necesitan a su papá en todo momento y para muchísimas cosas. Lo necesitan para que les arrope, les ayude a trepar más alto, a jugar al fútbol o hacer los deberes.

Un padre ayuda a crecer. Por eso es necesario que papá diga tanto sí como no. Él tiene que saber conjugar mimos y límites. A veces, los padres, conscientes de que pasamos poco tiempo con los hijos, priorizamos una faceta y nos convertimos en papás que sólo jugamos o mimamos y desatendemos los conflictos. O, por el contrario, en papás ogros que sólo sabemos reñir como si viviéramos enfadados. Un padre tiene que poder ser amigo, compañero, protector, sabio… y estar en todos lados.

Padre alegre

Un buen padre regala alegría

5.- Regala alegría

Una infancia feliz es casi una garantía de una vida feliz. Llegar a casa con un cuento, planificar una excursión en familia, hacer chistes a los peques para reírse con ellos, jugar al escondite, contarles historias… este tipo de alegrías los niños las reciben como algo más que un gesto, para ellos representan lo mejor de la vida. Y estas cosas buenas son las que les fortalecen, les hacen más valientes y les dan armas para afrontar las dificultades propias del crecimiento o las circunstancias adversas.

6.- Escucha

Estar atentos a lo que dicen y no dicen los peques y animarles a expresar lo que piensan y sienten es la forma de conocerles. Los niños tienen creencias y fantasías que sorprenden al adulto. Un buen padre siempre se esfuerza por enterarse de lo que pasa por sus cabecitas y les escucha con atención. Escuchar es un acto de amor y cuando a los hijos se les presta atención se sienten importantes, porque están dando una opinión, plantean lo que no entienden y cuentan sentimientos o emociones. Si un hijo comparte todo eso con su padre, seguro que se siente aliviado.

7.- Educa con cariño

Dar disciplina a los hijos es una de forma de amarlos. Un buen padre marca límites, niega cosas que le piden sus hijos porque no les conviene, se opone a sus deseos porque no son razonables. Y lo hace por su bien, para ayudarles. La disciplina adecuada une amor, razón y respeto por el niño. Si un padre tiene esas tres cosas, ya puede enfadarse sin miedo.

¿Os sentís muy identificados, verdad? Pues feliz Día del Padre. ¡Os lo merecéis!

Una respuesta a “Cómo ser un buen papá”

Deja un comentario


+ 5 = once