Hace unos días leía una noticia en el periódico inglés “Examiner” una noticia que me sorprendía de forma considerable. Resulta que un niño inglés llamado Sherwyn Sarabi, de tan sólo 6 años, tiene un coeficiente intelectual de 160 como Albert Einstein o el astrónomo Stephen Hawking.

El niño ha llegado a ser uno de los miembros más jóvenes de Mensa, una organización internacional integrada por personas que cuentan con un coeficiente intelectual elevado, sin importar su formación. Actualmente, Sarabi está preparándose para el Certificado General de Educación Secundaria (GCSE) en Matemáticas; un curso que generalmente corresponde a la edad de entre 14 y 16 años. Sarabi dice que siempre le han gustado las matemáticas y, especialmente, el álgebra. Y considera, a mismo tiempo, que le es muy difícil explicar por qué puedo hacerlas con tanta facilidad y de forma tan natural.

A pesar de poseer una de las mentes más inteligentes del mundo, este niño inglés asegura que no se siente diferente al resto de la gente, y que sólo hace un trabajo diferente al resto de niños. Amanda, la madre del niño prodigio, asegura que el colegio no es suficiente para él,  y que necesita realizar otros trabajos complementarios fuera del ámbito escolar, porque de lo contrario se aburre. Suele comportarse mal cuando no se está exigiendo lo suficiente. Debido a este dilema, Amanda ha decidido escribir un libro ofreciendo ayuda a padres sobre cómo criar a un hijo con un coeficiente intelectual tan elevado, problemas por los que ella ha pasado y tiene que pasar aún. El libro habla, entre otras cosas, sobre cómo obtener el apoyo necesario, la opción de adelantar el curso escolar y la importancia de que a los niños se les realice de forma temprana un test de inteligencia.

En su caso, el psicólogo encargado de realizar el test de coeficiente intelectual al pequeño Sherwyn señaló en su momento que su puntuación era la más alta posible dentro de la Escala Wechsler, por lo que inmediatamente se demostró que contaba con una inteligencia muy superior a la normal.

Detectar la superdotación a edades tempranas es fundamental para los peques y sus familias FUENTE: pixabay.com

Detectar la superdotación a edades tempranas es fundamental para los peques y sus familias
FUENTE: pixabay.com

Noticias como esta, personalmente, me hacen reflexionar en que la superdotación para muchos peques y sus familias no significa éxito ni felicidad. A veces ser demasiado consciente de todo lo que nos rodea o realizarse determinadas preguntas a edades tempranas no ayuda a encontrar un estado de serenidad. Y la infancia tampoco les resulta un camino de rosas. Son conscientes de que ellos son diferentes y presentan problemas de inadaptación con el resto. Seguro que has conocido a alguno caso como este en el cole de tus hijos. Pero, lo cierto es que un niño o una niña con un coeficiente de inteligencia tan alto requiere hacer cosas que le inspire y les interese y si no encuentran retos, pueden desmotivarse. Por ello, es imprescindible saber reconocerlos a tiempo para ayudarles y fomentar en ellos también una inteligencia emocional. ¿Estáis de acuerdo?

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