Archive for junio 3rd, 2016

Llega el verano, el calor, y tanto los adultos como los niños sudamos más porque aumenta nuestra temperatura corporal. Cuando sudamos, eliminamos agua por los poros, y por tanto es necesario reponer esa pérdida para evitar la deshidratación, especialmente, en los niños que, a veces, aún no saben pedir agua.

La deshidratación infantil consiste en una pérdida excesiva de líquidos del cuerpo de los niños. La deshidratación hace que se elimine no sólo agua, sino también diversos minerales como sodio, potasio, calcio… y, normalmente, puede estar asociada a otro tipo como consecuencias como los vómitos, la diarrea o la fiebre. Así que, si se nos ponen malitos, las precauciones con la deshidratación han de ser aún mayores.

La deshidratación en los niños hace que éstos eliminen no sólo agua, sino también diversos minerales como sodio, potasio o calcio FUENTE: pixabay.com

La deshidratación en los niños hace que éstos eliminen no sólo agua, sino también diversos minerales como sodio, potasio o calcio
FUENTE: pixabay.com

Nuestro cuerpo pierde cada día entre 2,5 y 3 litros de agua, a través de la orina, el sudor y la respiración, y esas cantidades son aún mayores si se realiza ejercicio físico o si estamos enfermos. Por lo tanto, ¿cómo devolvemos esa cantidad de líquido extraviado a nuestro organismo? La respuesta es fácil: bebiendo el agua necesaria y suficiente, más aún cuando sólo entre el 20% y el 30% del agua total que ingerimos al día proviene de los alimentos. El resto hay que beberla directamente.

Los bebés y niños pequeños son muy propensos a la deshidratación, pudiendo ser la deshidratación leve, moderada o incluso grave en caso extremos. Por ello, conviene tener siempre una botella de agua a mano, un biberón o un vaso especial para líquidos (si son bebés o muy pequeños), en los momentos de más calor si salimos fuera de excursión, al parque o a la calle. Y ofrecérsela cada dos horas. Si estamos en casa, una opción interesante es guardar, siempre en el mismo sitio, esa botella de agua, biberón o vaso de iniciación para que los más pequeños se puedan servir cuando quieran.

En la web de Chupetitos tienen un montón de tazas y vasos de iniciación de las mejores marcas, para ayudar al bebé a beber fácilmente y a que no se deshidrate. Uno muy apropiado es, por ejemplo, el vaso antigoteo Magic de 260 ml. de Avent, que además de estar de oferta, posee una boquilla antigoteo con válvula patentada, una tapa abatible a presión para mantener la boquilla siempre limpia y dos cómodas asas para un mejor agarre.

El vaso antigoteo Magic de 260 ml. de Avent se ha desarrollado a prueba de derrames FUENTE: chupetitos.com

El vaso antigoteo Magic de 260 ml. de Avent se ha desarrollado a prueba de derrames
FUENTE: chupetitos.com

Las evidencias de que nuestros peques están sufriendo de deshidratación son:

–   Orina escasa y con color amarillento.

–   Los peques se quedan sin energía.

–   Sin lágrimas cuando lloran.

–   Tienen los labios y la boca resecos.

–   Presentan episodios de somnolencia o bien se encuentran muy nerviosos.

Los bebés se suelen deshidratar muy rápido, por eso debemos acudir inmediatamente a un centro de urgencias si empezamos a ver algún síntoma. Dependiendo de la edad de nuestros hijos e hijas, el médico recomendará darle leche materna (si es menor de 3 meses) o bien que ingiera líquidos enriquecidos con fotolitos que llevan diversos minerales, ya que con la deshidratación se van eliminando y son esenciales para estar sanos.

La manera de evitar la deshidratación de los niños es que beban bastantes líquidos, pero también que ingieran fruta. Ésta puede ser una de nuestras mayores aliadas, ya que aporta minerales, proteínas, vitaminas, fibra, agua y son bajas en calorías… Y al presentarse con esos llamativos y variados colores, a vuestros peques les atraerán: sandía, melón, ciruela, melocotón, fresa, albaricoque… cualquier fruta de verano nos sirve a la perfección.

Si tienen fiebre, siempre hay que darles líquidos, ya que con la fiebre se pierde agua. Y si se empiezan a deshidratar normalmente demuestran que tienen sed, llorando o bebiendo con mucha rapidez. Yo siempre os aconsejaría que acudierais al médico si empezáis a ver los síntomas más normales como labios secos, ojos hundidos o incluso irritabilidad. Más vale siempre prevenir que curar.