Con la llegada de septiembre muchos bebés empiezan a ir a la guardería por primera vez. Por eso, es bueno saber ciertas cosas sobre lo que esto supone para los peques y para los padres. Porque, realmente, cuando tenemos niños en casa y nos toca trabajar, llevarlos a la guardería es una opción que muchos tomamos con cautela y buena cabeza, porque no todos somos partidarios por igual de que los niños se desprendan tan pronto de los cuidados familiares.

Es cierto que los pediatras aconsejan que sea los peques vayan a la guardería a partir de los dos años, aunque, claro, esta decisión siempre es de los padres y está condicionada a las necesidades y limitaciones de cada uno. El hecho de que aconsejen esa edad, y no antes, se debe a su sistema inmunológico, que ya está preparado para enfrentarse al mundo exterior y, sobre todo, al contacto con otros bebés.

La guardería es un mundo de experiencias para los peques porque comienzan su contacto directo con otros niños de su edad FUENTE: flickr.com

La guardería es un mundo de experiencias para los peques porque comienzan su contacto directo con otros niños de su edad
FUENTE: flickr.com

No obstante, independientemente de la edad, hay que saber tres cosas fundamentales cuando llevas a tus hijos a la guardería y éstas son:

1.- La guardería es un mundo de experiencias para ellos. Desde el primer que un niño entra en la guardería y comienza su contacto con otros peques de su edad, se abre todo un mundo de nuevas experiencias para su crecimiento y desarrollo. De pronto, su mundo social se amplía, aprendiendo a relacionarse, a seguir ciertas pautas, así como a empezar a entender conceptos tan abstractos, aunque necesarios, de la generosidad, la paciencia o el respeto a los demás.

Además, también empiezan a tomar contacto con el mundo del aprendizaje y de los libros, las primeras letras, el nombre de los colores o de los números. Y es cuando comprueban que se pueden aprender muchas cosas mientras se juega y se comparte con el resto de amigos.

2.- Es normal e imprescindible que haya un tiempo de adaptación. Los niños no van a entender ni pueden entender de golpe que, de un día para otro, pasen de los brazos de mamá y papá a los de una persona extraña y que, además, tengan que aceptarlo con el mejor de los humores. Así que no es raro que nos encontremos que en algunas guarderías nos propongan llevar a los peques durante un tiempo limitado y poco a poco, aunque cada guardería tiene sus normas y nos irán indicando el mejor modo.

Ahora bien, es importante que nosotros como padres tengamos una relación fluida con la profesora o cuidadora para que nos explique las reacciones del peque, el modo en el que se comporta cuando no estás o las rutinas que lleva a lo largo del día para que, de algún modo, podamos seguirlas en casa, haciendo que su aprendizaje sea más intenso.

Nuestras emociones determinarán la mejor o peor aceptación del pequeño a la guardería FUENTE: pixabay.com

Nuestras emociones determinarán la mejor o peor aceptación del pequeño a la guardería
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3.- Nuestra seguridad es la seguridad de los pequeños. Es habitual que durante los primeros días los peques estén nerviosos, angustiados y la separación les esté costando ríos de lágrimas. Este periodo pasará pronto en cuanto descubra un universo de juegos e interacción con otros niños. Sin embargo nuestra actitud es esencial. Si nosotros estamos nerviosos cuando le dejamos en la guardería, si nos ven casi a punto de llorar o perciben nuestros temores, seguro que para ellos va a ser mucho más difícil. Nuestras emociones son las que determinarán su mejor o peor aceptación de la nueva situación.

Así que yo, personalmente, os recomiendo que le ofrezcáis a vuestros hijos todo el apoyo posible para que el cambio sea tan suave como logremos conseguir.

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