Cada vez más mujeres se hacen la pregunta de si los miomas afectan al embarazo. Generalmente, os podemos decir que los miomas no provocan síntomas ni requieren tratamiento. Pero, si tienes un mioma y estás o quieres estar embarazada, tu ginecólogo debe controlar su evolución de cerca para evitar complicaciones.

Los miomas son tumores benignos que pueden aparecer antes o durante el embarazo y aumentar de tamaño si ya los tenías previamente. Normalmente no afectan a la gestación, aunque a veces pueden causar dolor y requieren un control médico. Una de las complicaciones bastante habituales de los embarazos son los miomas, también conocidos como fibromas. Se trata de masas de tejido benigno (no canceroso) que pueden crecer dentro o fuera del útero durante el embarazo. Pueden ser tan pequeños como un grano o adquirir dimensiones considerables, aunque el principal factor de cara al embarazo es la localización en la que aparecen.

Normalmente, los miomas no afectan a la gestación, aunque a veces pueden causar dolor y requieren un control médico FUENTE: flickr.com

Normalmente, los miomas no afectan a la gestación, aunque a veces pueden causar dolor y requieren un control médico
FUENTE: flickr.com

En ocasiones, estas masas ya existían pero con los cambios hormonales que causa el embarazo aumentan de tamaño, sobre todo, debido a la mayor cantidad de estrógenos. Además, durante la gestación también aumenta la vascularización o cantidad de sangre que llega al útero, lo cual incrementa las posibilidades de crecimiento de estos bultos. Por esa razón, si ya tenías diagnosticado un mioma, es posible que tu médico te recomiende extraerlo antes de quedarte embarazada, para evitarte los problemas. En este sentido, un mioma en el útero es una de las causas de infertilidad más frecuentes, ya que puede dificultar la correcta implantación del embrión.

En general, se estima que entre el 10 y el 30% de las embarazadas tienen un mioma, si bien en muchos casos ni siquiera llega a diagnosticarse porque no causa síntomas. Su incidencia es especialmente habitual en embarazos a partir de 35 años. No obstante, aunque cuando te dicen que tienes un mioma es normal alarmarte, insistimos en que debes saber y estar tranquila que la mayoría de los fibromas de este tipo tienen una evolución benigna y no afectan al desarrollo del embarazo. Solo cuando presentan un gran tamaño o están localizados en lugares estratégicos (por ejemplo, en el cuello del útero) pueden generar riesgos que hagan recomendable su extirpación durante el embarazo.

Si el mioma está en el cuello del útero puede dificultar la correcta implantación del embrión FUENTE: pixabay.com

Si el mioma está en el cuello del útero puede dificultar la correcta implantación del embrión
FUENTE: pixabay.com

En el resto de los casos, los miomas solamente provocan síntomas como pequeñas hemorragias. Aún así, en función de la ubicación del fibroma, estas molestias pueden llegar a ser muy fastidiosas, ya que el dolor se localiza en la espalda o incluso se irradia a las piernas al comprimir los nervios que pasan por la zona lumbar. También puedes experimentar molestias en la vejiga o intestinos si el mioma comprime estos órganos, como ocurre hacia el final del embarazo.

Afortunadamente, estas molestias suelen ser pasajeras, aunque deberás someterte a un seguimiento médico del mioma a lo largo del embarazo para controlar su evolución. Después de dar a luz, normalmente el mioma reduce notablemente su tamaño o incluso desaparece por sí solo al normalizarse el nivel hormonal del organismo, si bien tu ginecólogo seguirá controlando su evolución, normalmente en una revisión anual y por medio de una sencilla ecografía.

Deja un comentario


− 4 = cinco