Si tu bebé ya toma papillas y te gusta cocinar con previsión para tener siempre lista una a cualquier hora, tienes que leer este post para saber cómo has de congelarlas perfectamente, sin que pierdan propiedades y sin riesgos para la salud de tu peque.

Una de las cosas que primero se ha de tener en cuenta es el tipo de alimento que contiene la papilla que se va a congelar. Los purés de pescado y carne nos pueden durar hasta 3 meses en el congelador. Sin embargo, los de verduras pueden llegar hasta los 6 meses, conservando todas sus propiedades. Pero, en este sentido, hay que tener en cuenta que algunas verduras no se llevan bien con el congelado y este es el caso de las zanahorias, los nabos y las patatas. Si quieres añadir a tu puré congelado alguno de estos alimentos, tendrás que hacerlo en el momento. Es mucho mejor.

El tipo de alimentos que lleve la papilla dependerá mucho para su congelación FUENTE: pixabay.com

El tipo de alimentos que lleve la papilla dependerá mucho para su congelación
FUENTE: pixabay.com

Tampoco es recomendable congelar las papillas de fruta. Mucho mejor hacérselas en el momento, especialmente si llevan algún tipo de cítrico, como la naranja, ya que estas frutas son ricas en vitamina C y la pierden totalmente durante el proceso de congelación y descongelación.

Los recipientes que vayamos a utilizar para guardar la papilla en el congelador, es el segundo aspecto que debemos tener en cuenta si queremos congelar correctamente las papillas. Estos recipientes deben ser seguros y que se puedan cerrar de forma hermética, con el fin de que no quede ningún poro o ranura. Antes de introducir el alimento los lavaremos bien y los desinfectaremos, para que no prolifere ningún germen.

Los alimentos que vayan a formar parte de la papilla deben estar debidamente hervidos y cocinados sin añadir nada de sal. Haremos el puré y lo dejaremos enfriar antes de introducirlo en el congelador. Le añadremos una cucharada de aceite y una vez esté frío lo congelaremos inmediatamente.

Utilizaremos recipientes en los que sólo nos quepa una ración, de esta forma podremos hacerlo de forma individual, sin tener que descongelarlo todo, ya que es conveniente que sea consumido de una tacada. A ese recipiente le pondremos una etiqueta con la clase de puré (pescado, carne, verdura…) y la fecha de elaboración.

Cuando hemos decidido descongelar uno de los recipientes para la comida del bebé debemos hacerlo de forma natural y poco a poco. Sin embargo, si se nos ha olvidado y la necesitamos consumir ya, mejor que introducirlo en el microondas es recurrir al baño maría.

Una vez descongelada una papilla no debemos volver a congelarla FUENTE: flickr.com

Una vez descongelada una papilla no debemos volver a congelarla
FUENTE: flickr.com

Una vez se ha descongelado, vaciaremos el recipiente en un cazo y lo dejaremos calentar unos minutos. De esta forma nos aseguramos que si existiera algún germen o bacteria se elimine al instante. Por último, recuerda que si has descongelado un recipiente en el que había demasiada papilla y nuestro niño ya no quiere más, no puedes volver a congelarlo, por mucho que te duela, deberá ir a la basura. Esto es así porque al congelar los alimentos, también estamos congelando los microorganismos que hay dentro de él. Y aunque hay ciertas bacterias que mueren en temperaturas bajas (termófilas y mesofilas) están las psicrofilas, las cuales son capaces de resistir estas temperaturas y pueden proliferarse dentro del producto.

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