Llega el verano y llegan las actividades al aire libre y los chapuzones en la playa y la piscina, para aliviar el calor. El contacto con la naturaleza y, sobre todo con el agua, son una de las diversiones más queridas por los niños, pero hemos de tener cuidado porque ese contacto con el agua también puede llevar riesgos físicos en los oídos de los peques.

La otitis infantil puede convertirse en una de las molestias más importantes del verano FUENTE: flickr.com

La otitis infantil puede convertirse en una de las molestias más importantes del verano
FUENTE: flickr.com

Los oídos son los órganos más vulnerables durante esta época y la otitis infantil puede convertirse en una de las amenazas más importantes del verano. La más extendida es la otitis externa difusa, también conocida como otitis de la piscina. En la mayoría de los casos, a no ser que el niño tenga un problema auditivo anterior, se produce al sumergirse en aguas que están contaminadas, aunque sea en una pequeña cantidad. Para evitarlo, podemos seguir estas recomendaciones, basadas en lo que comentan siempre los expertos.

Precauciones en el agua

1- No descuidar la higiene: Es importante que los oídos se limpien durante esta época, ya que el contacto con el aire libre es más habitual que en otras estaciones.

2- No utilizar bastoncillos: No se deben utilizar para limpiar el conducto auditivo en los niños porque, sin querer, podemos provocarles daños o hacer que la cera y las partículas se acumulen en el interior de los oídos.

3- Vaciar el agua de los oídos. El conducto auditivo se puede llenar de agua al bucear en la piscina o en la playa, si se mantiene durante mucho tiempo el agua dentro del oído, puede provocar infecciones y llevarnos a la otitis. Así que lo mejor es hacer ligeros movimientos, ladeando la cabeza hacia un lado hasta que el agua salga.

4- No entrar bruscamente en el agua: Tirarse de cabeza, de bomba o darse un chapuzón, puede ser contraproducente para nuestro órgano auditivo y también para el de los peques. Así que lo mejor es entrar poco a poco en la piscina.

5- Tapones para prevenir. Si los pequeños van a estar expuestos al agua de forma prolongada, ponerles tapones especiales cada vez que se metan en l playa o en la piscina es una gran solución.

Precauciones fuera del agua

6- Limitar el uso de auriculares. En los últimos tiempos la mayoría de niños utilizan la última tecnología para pasar su tiempo libre. Los smartphones, las tablets o cualquier otro aparato son los reyes de la diversión y, en la mayoría de los casos, utilizan auriculares para no molestar a los demás o inmiscuirse en su propio mundo. Su uso está bien, pero siempre que controlemos el tiempo y el volumen sea el adecuado. Esto también podría ocasionar graves problemas en el oído.

Tirarse bruscamente a la piscina, puede ser contraproducente para el oído de los niños FUENTE:: youtube.com

Tirarse bruscamente a la piscina, puede ser contraproducente para el oído de los niños
FUENTE:: youtube.com

7- Evitar los ruidos intensos. Las fiestas de verano suelen ser habituales en esta época. En la playa, en la plaza del pueblo… hay verbenas, conciertos o animaciones varias. También tracas, petardos o fuegos artificiales. Procura que los niños estén alejados de estas fuentes de ruido y observen este tipo de espectáculos cerca de donde se producen o se disparan.

8- Masticar un chicles o un caramelo en el avión. Si hemos pensado hacer un viaje en avión lo mejor es ofrecer a los niños un chicle o un caramelo durante el despegue y el aterrizaje, así la presión que se produce en esos momentos es más llevadera.

No obstante, recordar que ante cualquier sospecha de otitis; ante cualquier dolor, molestia o problema que tengan nuestros niños en el oído, lo mejor es evitar los baños en la piscina, mucho más si tiene previsto bucear o practicar submarinismo. Consulta cuanto antes con un pediatra u otorrino infantil y que sean ellos los que siempre os aconsejen. Una otitis mal curada, puede tener secuelas graves con el tiempo.

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