El chupete es el accesorio perfecto para calmar a los bebés, para facilitarles el sueño, aliviar los molestos cólicos y hasta disminuir los riesgos de muerte súbita. Sin embargo, hay personas que piensan que el chupete puede afectar a la lactancia, al desarrollo del habla del pequeño o, incluso, crearle una dependencia máxima. Por eso, es importante tener en cuenta algunas precauciones cuando decidimos que nuestro bebé use el chupete.

Elige el chupete que se corresponda con la edad del bebé FUENTE: chupetitos.com

Elige el chupete que se corresponda con la edad del bebé
FUENTE: chupetitos.com

Conocer las cosas que se hacen mal con los chupetes es un paso importante para nuestro bebé lo utilice bien. Así, en primer lugar, debemos prestar atención al tamaño del chupete y escoger solamente aquel que sea adecuado para su edad. Por eso, hay chupetes de 0 a 6 meses y chupetes de 6 a 36 meses. Procurad, además, que no tenga partes pequeñas que puedan desprenderse y comprometer la seguridad de nuestros hijos. Y no ahorres en chupetes: cambiadlos en cuanto notéis algún signo de deterioro como, por ejemplo. verlo más opaco.

En segundo lugar, no abuséis de colocarlos en el lavaplatos. Todos los chupetes deben ser esterilizados, incluso cuando se los acabes de comprar. Pero lo mejor es hervirlos durante al menos cinco minutos, al menos una vez, pero varias veces al día si tu bebé está malito. Siempre que no se estén usando, colócales el tapón o tapa de seguridad y guárdalos para evitar que se ensucien. Y nunca “limpies” un chupete que se cayó colocándolo en tu boca: tu saliva también tiene gérmenes que pueden perjudicar a tu bebé.

En Chupetitos, todos nuestros chupetes personalizados llevan de regalo una tapa protectora con función esterilizador. Basta colocar esa tapa al chupete y llenarlo de agua hasta cubrir la tetina, introducirlo en el microondas durante 30 segundos a 750 watios y ya tienes tu chupetito esterilizado.

Un chupete puede hacer maravillas para tranquilizar a un bebé, pero no debe ser sustituto de los brazos de mamá y papá. El chupete no debe ser un recurso recurrente para que el bebé no llore: llorar es una manera sana que tiene el bebé de expresar una necesidad. Asegúrate de interpretar esa necesidad antes de bloquearla. Sin embargo, ofrécele el chupete cuando tu pequeño esté cansado, ya que ayudará a conciliar su sueño. Pero procura retirarlo y no volverlo a colocar cuando ya se haya dormido.

El chupete no debe ser sustituto de los brazos de mamá y papá FUENTE: pixabay.com

El chupete no debe ser sustituto de los brazos de mamá y papá
FUENTE: pixabay.com

La necesidad de succión y la necesidad de alimento son dos cosas diferentes. El chupete no debe ser untado con alimentos para tratar de “engañar” al bebé a que pruebe nuevos sabores. Para la alimentación del bebé, la comida debe ser ofrecida con una cuchara. No mojes al chupete en sustancias dulces ni en zumos para tratar de que el bebé lo acepte, ya que el azúcar de estos alimentos favorece la aparición de caries. Tampoco debe ser empleado para distraer al niño que tiene hambre.

Aún con todas estas precauciones, el uso prolongado del chupete está asociado con problemas en la dentición, así como con mayor incidencia de otitis y resfriados. A partir de que tu bebé cumpla un año, procura reducir el tiempo de uso del chupete para que progresivamente lo abandone. A esa altura, ya tendrás otros recursos para tranquilizarle y el bebé se tranquilizará casi enseguida, porque habrás evitado todos los malos usos del chupete y habrás acostumbrado a tu bebé a este accesorio con cautela y de la forma correcta.

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