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Una perfecta alimentación en nuestros bebés es fundamental para que se desarrollen perfectamente. No olvidemos que es durante sus primeros años cuando se consolida su organismo y cuya salud dependerá, en gran parte, de la nutrición que le ofrezcamos. Por eso, es bueno incentivar a los niños a que prueben nuevos alimentos. Así es como desarrollan sus gustos y preferencias.

A lo largo del primer año, y siempre teniendo como base la lactancia materna, nuestro bebé irá probando nuevos alimentos, nutrientes que irán aumentando su listado de gustos y preferencias en su dieta. Pero, al igual que le sucede a algunos adultos, también puede ocurrir que presente cierta fobia a probar nuevos sabores o texturas, por el miedo a lo nuevo y desconocido. Te dejamos tres consejos para hacer que tus niños prueben alimentos nuevos, sin que sea un trauma para ellos.

Jugar con los alimentos nuevos y su textura es el primer paso para aceptarlos FUENTE: pixabay.com

Jugar con los alimentos nuevos y su textura es el primer paso para aceptarlos
FUENTE: pixabay.com

1.- Jugar con los alimentos. La textura que presentan los alimentos es mucho más importante de lo que parece. Que la comida sea dura o blanda, pegajosa o sólida, áspera o lisa… tiene mucho que aportar a nuestro paladar, incluso sin probarla, el niño puede intentar tomarla o, por el contrario, rechazarla sin más.

Según un estudio realizado en Holanda con niños a los que se les permitió jugar con una gelatina, se comprobó que, tras la manipulación, estaban mucho más propensos a comerla que el resto a los que no se les dejó jugar con ella. Por eso, ante la introducción de un nuevo alimento, quizás sería conveniente que dejásemos que lo tocara y jugara con él, así aumentará las probabilidades de que lo pruebe sin ningún tipo de trabas.

2.- La imitación y el contexto social. Los niños son grandes observadores y van a verse influidos por las reacciones de aquellos que estén a su alrededor, especialmente, si hablamos de la familia. Dependiendo de las reacciones que tengan los compañeros de mesa, a la hora de comer, si lo toman de buen grado o, por el contrario, lo rechazan, así serán sus deseos de añadirlo a su dieta. Si los padres comen una dieta saludable, sin duda, los niños también lo harán, tomándolo como una enseñanza más en su proceso vital.

3.- La paciencia, el mejor truco. Es normal que los niños, en principio, rechacen alimentos nuevos. Al parecer, y según estudios realizados al respecto, nos viene desde tiempos inmemoriales, cuando el hombre primitivo trataba de protegerse ante ciertos vegetales que pudieran resultar tóxicos. Aunque ahora ya no es el caso, parece que nuestra esencia todavía guarda aquella manera de salvaguardarse del peligro.

Algunos padres intentan convencer al niño, con los nuevos alimentos, a través de la distracción. Los encandilan con la televisión o la tablet para que ni siquiera sean conscientes del momento en el que están tomando ese nuevo alimento. Grave error. Tampoco es recomendable que le metamos el alimento a la fuerza o le amenacemos con premios o castigos. La solución más eficaz es siempre la paciencia.

Comer en familia y dejar que los niños nos imiten comiendo los mismos alimentos que nosotros, es fundamental para que coman de todo FUENTE: flickr.com

Comer en familia y dejar que los niños nos imiten comiendo los mismos alimentos que nosotros, es fundamental para que coman de todo
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Aunque lo rechace de primeras, es importante que se lo ofrezcamos una y otra vez hasta que lo acepte. Según las cifras que manejan los expertos, lograr que lo acepte puede tardar entre 5 y 15 veces. El contexto social también es importante. Comer en familia de una forma distendida y procurando que sea un momento de placer y no de continua lucha, es fundamental para que los peques aprecien los cambios y los nuevos sabores. Es así como encontramos, no sólo placer en los alimentos, sino también en el momento de tomarlos y la compañía con la que lo compartimos.

Pon en práctica estos consejos y cuéntanos qué tal evoluciona tu hij@.

Seguro que en muchas ocasiones has oído que la leche infantil, bien de fórmula o leche materna extraída, no debe calentarse al microondas. Realmente, la propia Organización Mundial de la Salud dice que no utilicemos este electrodoméstico porque no calienta los alimentos de manera homogénea, y lo que puede ocurrir es que se formen bolsas de leche caliente que quemen la boca o el aparato digestivo del bebé.

Para calentar el biberón las opciones más recomendadas son recurrir al baño maría o a un calienta biberones, porque está especialmente diseñado para este propósito. Por su parte, el baño maría es el método de calentamiento por excelencia, y tiene la ventaja de que calienta los alimentos, en este caso la leche, de manera uniforme. Así, evitaremos tener problemas a la hora de encontrarnos leche demasiado caliente en medio del biberón.

Para calentar el biberón las opciones más recomendadas son el baño maría o a un calienta biberones FUENTE: chupetitos.com

Para calentar el biberón las opciones más recomendadas son el baño maría o a un calienta biberones
FUENTE: chupetitos.com

El microondas, sin embargo, sigue siendo usado por la mayoría de personas porque en una situación de emergencia, cuando estamos fuera de casa, o no tenemos acceso a una cocina o vitrocerámica, o no disponemos de un recipiente o agua para el baño maría, echamos mano de uso. Pero, hemos de tener mucho cuidado con él.

Es mejor utilizar siempre un biberón de cristal que de plástico cuando usemos el microondas para calentar, ya que si se calienta demasiado, el plástico puede liberar algunas sustancias. Recuerda, también, que el microondas tiende a calentar desde el centro hacia afuera, por lo que varía la superficie que esté caliente. A veces por fuera está caliente, pero frío por dentro, o al revés. También es fácil que se encuentre más caliente por la parte superior que la inferior. Para asegurarte de hacerlo bien en casos en los que no es posible utilizar el baño maría o el calienta biberones, sigue estos pasos:

1. Coloca el biberón sin tapa en el microondas, para que salga el calor, y recto, mirando hacia arriba (algo lógico, si no se derramaría la leche).

2. Caliéntalo a potencia media en intervalos de 15 segundos. Hasta que notes que se ha calentado, pero no en exceso.

3. Sácalo, ciérralo y dale la vuelta varias veces, de manera suave, sin agitar ni crear burbujas. Esto lo hacemos para que las partes más calientes y más frías se mezclen y se alcance una temperatura intermedia.

4. Vierte unas gotas sobre el reverso de tu muñeca. Comprueba que esté tibio y no demasiado caliente.

5. Si ves que ha calentado demasiado, colócalo debajo de un grifo con agua fría. Si está frío, puedes hacerlo mismo con agua caliente, o repetir el proceso.

Si puntualmente hemos de calentar el biberón en el microondas, es mejor utilizar siempre un biberón de cristal FUENTE: pxhere.com

Si puntualmente hemos de calentar el biberón en el microondas, es mejor utilizar siempre un biberón de cristal
FUENTE: pxhere.com

Ten en cuenta que la leche materna no debe calentarse demasiado o perderá parte de sus propiedades. Es mejor que quede templada que demasiado caliente. También deberás tirar lo que sobre del biberón tras haberlo tomado, pues no se pueden calentar varias veces. Además los biberones se deben preparar con una antelación máxima de 24 horas, así que no merece la pena guardar la leche sobrante.

Lo que sí podemos hacer con el microondas es el propio baño maría. Para ello, calentamos un recipiente con agua dentro del mismo, y al sacarlo sumergimos el biberón hasta que se caliente. Recuerda que siempre que emplees este método, el agua siempre debe quedar por debajo del tapón, para que no entre.

Por último, otra opción, siempre que el bebé no necesita mucha temperatura en la leche, es calentar el biberón bajo un grifo de agua caliente. Para no quemarnos, debemos un trapo de cocina y sujetar el biberón por el tapón, evitando siempre que este se moje. Así nos quedaría ligeramente tibio.

La merienda es una comida imprescindible para coger fuerzas a media tarde porque supone un paréntesis. A los niños les proporciona una importante recarga de energía para continuar la jornada, algo muy importante, sobre todo, si van a realizar ejercicio físico antes de la cena. Mantener a nuestros niños perfectamente alimentados es fundamental para que su salud se encuentre en óptimas condiciones en cualquier momento del día, pero también en el momento de la merienda.

La merienda es una comida imprescindible para coger fuerzas a media tarde FUENTE: pxhere.com

La merienda es una comida imprescindible para coger fuerzas a media tarde
FUENTE: pxhere.com

Un estudio realizado recientemente en la Universidad de Zaragoza ha descubierto que el 16% de los niños españoles, entre 3 y 6 años, no merienda cada día. Además, los que sí lo hacen, toman alimentos con baja calidad nutricional. Una afirmación que supone un grave riesgo en la salud de nuestros niños y en nuestras manos está el poder evitarlo.

Parece que las familias españolas restamos importancia al momento de la merienda de nuestros niños, tanto es así que o no les ofrecemos nada durante toda la tarde, o lo que les damos es una merienda de baja calidad. Al menos, así lo demuestra este estudio en el que se ha contado con la colaboración 2.851 niños de entre 3 y 12 años.

Es importante concebir la merienda como una pausa en la actividad del día. Además de los beneficios que tiene para la nutrición, la merienda es una oportunidad para que los niños se sientan relajados, recuperen energías y mejore su humor. Para esto, es importante que les demos de merendar siempre a la misma hora y que les obliguemos a merendar sentados y de forma tranquila. No es bueno dejar que coman mientras juegan, corretean o se mueven, y tampoco dejarles picar a lo largo de la tarde. Incluso aunque coman en un parque, debemos insistirles en que pasen diez minutos sentados comiendo su bocadillo, y evitar que dejen a la mitad la merienda para pedir el resto una hora después. Les sentará mejor comer de una vez y tranquilos que a tandas.

Según los expertos, la merienda debe proporcionar el 10% de la ingesta energética diaria, por lo tanto debe estar compuesta por una variedad de alimentos que proporcionen los nutrientes suficientes para satisfacer estas necesidades. Sin embargo, las meriendas de nuestros niños, en la mayoría de los casos, sólo la componen un único grupo de alimentos.

Según las cifras, el 44% de las meriendas infantiles sólo contienen un alimento. El 46,5% contienen dos alimentos. Menos de un 10% de las meriendas incluyen tres alimentos distintos, que sería lo recomendable. El 49,5% de los niños pequeños merienda bocadillo y el 34% de los niños dice comer bollería industrial como mínimo una vez a la semana.

Las combinaciones más habituales para las meriendas son un bocadillo y un zumo FUENTE: pixabay.com

Las combinaciones más habituales para las meriendas son un bocadillo y un zumo
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El estudio, a su vez, considera que la merienda ideal es la que contiene yogur, fruta natural y cereales (alimentos que le aportan la energía suficiente y, también una mayor cantidad de nutrientes como el calcio o las vitaminas), aunque las combinaciones más habituales para las meriendas son la leche y las galletas; o un bocadillo y el zumo.

También se ha comprobado como la frecuencia y la calidad de las meriendas van disminuyendo según los niños van cumpliendo años. Los de 3 a 6 años meriendan un 84,4%; mientras que los de 7 a 12, lo hacen en un 78,3%.

Existen muchas formas de hacer que la merienda sea una experiencia más divertida para tu hijo. Una forma es innovar e introducir una novedad a la semana, de forma que será para los niños una sorpresa encontrarse con una nueva receta ese día. Y si la incluyes en una bolsa de merienda, quizás les sorprendas aún más.

Parece que dar el biberón al bebé es fácil, pero hay veces que muchos niños no pueden concentrarse a la hora de comer, no les gusta demasiado el momento de alimentarse y les cuesta más que a otros tomar el biberón.  En estos casos, saber cómo podemos darles bien el biberón es necesario; así que tener en cuenta una serie de consejos importantes nos vendrá bien a mamás y a papás.

Para dar el biberón a nuestro bebé de forma correcta, lo primero que hay que hacer es buscar un sitio tranquilo, donde todos estemos relajados y es muy importante no tener prisa; ya que algunos bebés son unos glotones y otros, simplemente, necesitan más tiempo y les cuesta más comer.

Busca un sitio tranquilo cuando le des el biberón a tu bebé FUENTE: youtube.com

Busca un sitio tranquilo cuando le des el biberón a tu bebé
FUENTE: youtube.com

Después, hay que preparar el biberón: la leche no debe estar a más de 37 grados ni a menos de 35. Si la leche está fría puede producirles retortijones. Además, cuando introduzcamos el preparado, hay que agitarlo bien, para que no quede ningún grumo que pueda obstruir la tetina.

El tercer punto a tener en cuenta es estar cómodos, tanto nosotros como nuestro bebé. Una buena postura sería con la espalda apoyada en algún lugar y el peque en brazos. Si lo necesitamos, podemos ponernos un cojín debajo del brazo que sostiene el biberón para nuestra mayor comodidad y para no tener el brazo tanto tiempo en tensión.

La cuarta clave es la postura, tanto la nuestra como la del bebé. Su cabeza debe apoyarse en nuestro brazo, estando a una altura mayor que el estómago para evitar posibles gases. Y para mayor seguridad aún, lo mejor es utilizar un biberón anticólicos como el biberón anticólicos de Dr. Brown’s de boca ancha de 120 ml., que es uno de los más efectivos a la hora de evitar los tan temidos cólicos del lactante. Dispone de un exclusivo sistema de ventilación completa que permite la entrada del aire en el biberón a través de una válvula colocada en la boquilla, impidiendo que el bebé trague aire o se mezcle con la leche, manteniendo todas sus vitaminas al reducir la oxidación de las mias y los cólicos del lactante.
Asimismo, previene la formación de vacío dentro del biberón y cavidad oral del bebé, disminuyendo el riesgo de otitis media por la acumulación de fluido en las trompas de eustaquio del bebé. Está fabricado en polipropileno, es libre de Bisfenol-A, cumple la Normativa Europea EN14350 y su tetina es de silicona pura de Nivel 1 (ideal para bebés de 0 – 3 meses).
El biberón anticólicos de Dr. Brown's de boca ancha de 120 ml., que es uno de los más efectivos a la hora de evitar los tan temidos cólicos del lactante FUENTE: chupetitos.com

El biberón anticólicos de Dr. Brown’s de boca ancha de 120 ml., es uno de los más efectivos a la hora de evitar los cólicos del lactante
FUENTE: chupetitos.com

La quinta clave es cómo colocar el biberón correctamente. Para ello, lo mejor es que la tetina siempre esté llena para que no trague aire y para poder hacerlo, el biberón debe estar inclinado. Hay que retirarlo de vez en cuando para que la tetina no se pegue y así el líquido pueda pasar correctamente.

Y, por último, los bebés han de echar los gases. Muchas veces, paran de comer porque tienen mucho aire en su estómago y, hasta que no lo echan, no pueden seguir comiendo. Por ello, para que lo echen, os recomendamos que lo coloquéis sobre nuestro hombros y le deis unas palmaditas ligeras en la espalda.

Para los bebés, pasar de tomar solo leche materna o de fórmula a incorporar alimentos sólidos es un paso muy importante. Si has empezado con la alimentación complementaria y tu peque se niega a abrir la boca para tomar las papillas, es momento de que leas los siguientes consejos que te vamos a dar.

A principio, es normal que el bebé FUENTE: flickr.com

Al principio, es normal que el bebé muestre rechazo a las papillas por el destete
FUENTE: flickr.com

En primer lugar, considera que las recomendaciones actuales de la OMS son las de alimentar con leche materna exclusivamente hasta los seis meses, y no introducir los alimentos sólidos antes de ese momento (a no ser que el pediatra lo indique expresamente por una necesidad puntual de tu bebé). Sin embargo, hasta hace muy pocos años, a los bebés se les alimentaba desde mucho antes. Si has comenzado a ofrecer alimentos a un bebé de 4 meses o menos, por recomendación de tu madre o de tu suegra, es posible que aún tu pequeño no esté listo para comer.

Además de su edad, las señales de que sí puede comer alimentos sólidos son: que muestre interés por la comida, que pueda mantenerse sentado de manera erguida y que pierda el reflejo de extrusión (lo que lo lleva a escupir cualquier alimento que entre en su boquita).

Si, por el contrario has empezado cuando toca, la segunda cuestión que debes hacer es no insistir. Ten en cuenta que las dificultades que un bebé encuentra al inicio del destete no son pocas, y no sólo tienen que ver con las nuevas características de la comida, sino que también están relacionadas con la forma de tomarla. Habituado al calor del pecho o al biberón blandito, el pequeño se encuentra de buenas a primeras con una cuchara. Además, para comer, no sólo tiene que succionar, sino que debe improvisar complicadas acrobacias con la lengua y el paladar y tragar. Si lo piensas un momento, es más que normal que rechace la nueva comida.

Algunos bebés rechazan las papillas cuando sienten trocitos en ellas. Necesitan comenzar a alimentarse con purés bien homogéneos, lo más líquidos posibles, y después de un tiempo comienzan a incorporar alimentos más espesos. Así que hacer ls papillas más líquidas puede ser una buena opción para empezar.

Otro truco que no suele fallar es el de dar a probar a tu bebé diferentes texturas (en forma de trocitos de fruta, pan, galletas, etc.) para ver cuáles le producen menos rechazo. Eso, antes de empezar con las papillas, claro. Tocar diversos alimentos sólidos con su mano y probar su textura, poco a poco, hará que el bebé supere sus reservas iniciales y empiece a aceptar las papillas, cuando éstas lleguen.

Otro consejo que os damos es que seáis conscientes de que comer a la fuerza, no es bueno ni gusta al bebé.  Es importante que el momento de la comida sea agradable. En ese sentido, a veces ayuda escuchar música, hablar al bebé, jugar con él, mientras despacio vas introduciendo los alimentos en su boca. También puede servir que el pequeño os vea comer a los mayores, para que así procure imitaros, y que tenga su vajilla propia, con su plato, su cuchara y su tenedor. Y si, además, es una vajilla divertida y llena de color o con dibujos originales, más agradable será la hora de comer. Podéis probar con una de las que tenemos en nuestra web de Chupetitos: el Set de Comida Zoo Zebra, que incluye un plato y un bol. Está realizado en melanina duradera y apta para poner en el lavavajillas. El plato con dos compartimentos para separar los alimentos y como veis, es de colores vivos y las caritas alegres de los personajes animan a la hora de comer.
El Set de Comida Zoo Zebra incluye un plato y un bol FUENT: chupetitos.com

El Set de Comida Zoo Zebra incluye un plato y un bol
FUENT: chupetitos.com

Por último, no olvides que si tu bebé aún toma suficiente leche materna o de fórmula y está aumentando bien de peso, no deberías alarmarte. La alimentación complementaria cumple con el objetivo de presentarle los alimentos más que de nutrirlo, ya que para ello la leche basta todavía a esta altura. Por ello, nunca deberías obligar a un bebé a comer.

Si tu bebé de meses rechaza la alimentación complementaria, no lo fuerces: espera unos días, vuelve a intentarlo más adelante. De lo contrario, lo único que conseguirás será construir una asociación negativa con el momento de la comida.

Los bebés son muy propensos a mancharse y a manchar la ropa mientras comen. Eso es así y algunos alimentos producen manchas que son difíciles de quitar. Te explicamos cómo tratarlas para que lo que parece un juego muy divertido, no acabe siendo un suplicio ara las mamis.

Aunque la mayoría de las manchas desaparecen con un simple lavado, si no se lavan enseguida, o si las han producido determinados productos o sustancias, requieren después de un trato especial si queremos que la prenda se mantenga en buen estado y que ésta no acabe arruinada y en la basura.

Los bebés son muy propensos a mancharse y a manchar la ropa mientras comen FUENTE: pixabay.com

Los bebés son muy propensos a mancharse y a manchar la ropa mientras comen
FUENTE: pixabay.com

Así que, algunos de los consejos que os damos para acabar con las manchas en la ropita de tu bebé son los siguientes:

  • Actuar rápido. Cada minuto cuenta. Si la mancha se seca, se endurece y cambia todo y se nos complica el buen resultado.
  • Cada mancha es un mundo. Los pasos a seguir para acabar con la mancha deben ser adecuados a lo que la causó y al tejido en cuestión.
  • Eliminar la sustancia cuanto antes. Es necesario evitar que se se absorba del todo por el tejido porque si no, la mancha se impregna totalmente.
  • Absorber el líquido derramado. Retirar o absorber la sustancia de la ropa del bebé para que no penetre en el tejido.
  • Prueba. Antes de aplicar un proceso en concreto a la hora de terminar con la mancha es mejor probar en alguna parte que esté menos a la vista para comprobar, una vez seco, que permanece en el mismo estado (bueno y correcto) del inicio.
  • Siempre del revés. Los resultados siempre serán mucho mejores así.
  • Al aire libre si es posible, mejor. Tanto el remojo como el secado de la ropa es mucho mejor que se produzca  al aire libre.
  • Paciencia. Habrá veces que nos tocará volver a frotar la prenda de nuevo para acabar con ella completamente.

Si a estos consejos añadimos unos cuantos truco más, será aún más fácil  quitar las manchas de la ropa de tu bebé. ¡Toma nota!

  1. Ponla a remojo un poco. Dejar en remojo con agua caliente o fría suele ser un remedio de los que más se llevan a cabo. Funciona en la mayoría de los casos, pues ablanda la mancha y hace que, poco a poco, desaparezca. El tiempo es relativo, hay quien opina que con unas pocas horas es suficiente, y quienes sólo lo dejan un rato y hasta 24 horas.
  2. Utiliza jabón de pastilla tipo lagarto. Recomendado para manchas difíciles de toda la vida y muy eficaz.
  3. Aplica antimanchas, quitamanchas o antigrasa en spray. Cuando lo apliques, frota y mete la ropa en la lavadora para un lavado como el habitual, con jabón neutro o delicado para bebé.
  4. Utiliza también jabón antigrasa para platos. Este es un remedio muy eficaz a la hora de acabar con las manchas. Es importante cuidar en el lavado después el jabón, que sea delicado, por ejemplo, jabón de cara para no irritar la piel del bebé.

Ante las manchas, además, puedes y debes contar con un factor muy importante: la prevención  Para ello, hay muchas fórmulas, por ejmplo, los baberos, que vienen fenomenal para adelantarnos a las manchas sobre la ropa. Uno muy práctico es el babero Zoobib Owl de Skip Hop, que se dobla para guardarse en su propia funda incorporada.

El babero Zoobib búho es ideal para niños de 6 meses a 3 años FUENTE: chupetitos.com

El babero Zoobib búho es ideal para niños de 6 meses a 3 años
FUENTE: chupetitos.com

Tiene un tamaño ideal para niños de 6 meses a 3 años y cuenta con una funda incorporada, perfecta para llevarlo de viaje o para guardarlo cuando está sucio. Está fabricado en un material ultra ligero y resistente al agua y dispone de un bolsillo recoge-migas incorporado. Se cierra con un velcro suave y es seguro para el contacto con la comida, ya que está libre de BPA, PVC y ftalatos. Además, lo puedes personalizar con el nombre de tu bebé, mediante un bordado en color rojo.