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Los bebés son muy propensos a mancharse y a manchar la ropa mientras comen. Eso es así y algunos alimentos producen manchas que son difíciles de quitar. Te explicamos cómo tratarlas para que lo que parece un juego muy divertido, no acabe siendo un suplicio ara las mamis.

Aunque la mayoría de las manchas desaparecen con un simple lavado, si no se lavan enseguida, o si las han producido determinados productos o sustancias, requieren después de un trato especial si queremos que la prenda se mantenga en buen estado y que ésta no acabe arruinada y en la basura.

Los bebés son muy propensos a mancharse y a manchar la ropa mientras comen FUENTE: pixabay.com

Los bebés son muy propensos a mancharse y a manchar la ropa mientras comen
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Así que, algunos de los consejos que os damos para acabar con las manchas en la ropita de tu bebé son los siguientes:

  • Actuar rápido. Cada minuto cuenta. Si la mancha se seca, se endurece y cambia todo y se nos complica el buen resultado.
  • Cada mancha es un mundo. Los pasos a seguir para acabar con la mancha deben ser adecuados a lo que la causó y al tejido en cuestión.
  • Eliminar la sustancia cuanto antes. Es necesario evitar que se se absorba del todo por el tejido porque si no, la mancha se impregna totalmente.
  • Absorber el líquido derramado. Retirar o absorber la sustancia de la ropa del bebé para que no penetre en el tejido.
  • Prueba. Antes de aplicar un proceso en concreto a la hora de terminar con la mancha es mejor probar en alguna parte que esté menos a la vista para comprobar, una vez seco, que permanece en el mismo estado (bueno y correcto) del inicio.
  • Siempre del revés. Los resultados siempre serán mucho mejores así.
  • Al aire libre si es posible, mejor. Tanto el remojo como el secado de la ropa es mucho mejor que se produzca  al aire libre.
  • Paciencia. Habrá veces que nos tocará volver a frotar la prenda de nuevo para acabar con ella completamente.

Si a estos consejos añadimos unos cuantos truco más, será aún más fácil  quitar las manchas de la ropa de tu bebé. ¡Toma nota!

  1. Ponla a remojo un poco. Dejar en remojo con agua caliente o fría suele ser un remedio de los que más se llevan a cabo. Funciona en la mayoría de los casos, pues ablanda la mancha y hace que, poco a poco, desaparezca. El tiempo es relativo, hay quien opina que con unas pocas horas es suficiente, y quienes sólo lo dejan un rato y hasta 24 horas.
  2. Utiliza jabón de pastilla tipo lagarto. Recomendado para manchas difíciles de toda la vida y muy eficaz.
  3. Aplica antimanchas, quitamanchas o antigrasa en spray. Cuando lo apliques, frota y mete la ropa en la lavadora para un lavado como el habitual, con jabón neutro o delicado para bebé.
  4. Utiliza también jabón antigrasa para platos. Este es un remedio muy eficaz a la hora de acabar con las manchas. Es importante cuidar en el lavado después el jabón, que sea delicado, por ejemplo, jabón de cara para no irritar la piel del bebé.

Ante las manchas, además, puedes y debes contar con un factor muy importante: la prevención  Para ello, hay muchas fórmulas, por ejmplo, los baberos, que vienen fenomenal para adelantarnos a las manchas sobre la ropa. Uno muy práctico es el babero Zoobib Owl de Skip Hop, que se dobla para guardarse en su propia funda incorporada.

El babero Zoobib búho es ideal para niños de 6 meses a 3 años FUENTE: chupetitos.com

El babero Zoobib búho es ideal para niños de 6 meses a 3 años
FUENTE: chupetitos.com

Tiene un tamaño ideal para niños de 6 meses a 3 años y cuenta con una funda incorporada, perfecta para llevarlo de viaje o para guardarlo cuando está sucio. Está fabricado en un material ultra ligero y resistente al agua y dispone de un bolsillo recoge-migas incorporado. Se cierra con un velcro suave y es seguro para el contacto con la comida, ya que está libre de BPA, PVC y ftalatos. Además, lo puedes personalizar con el nombre de tu bebé, mediante un bordado en color rojo.

Una buena alimentación de verano para los niños pasa por ofrecerles fruta y verdura porque son una fuente importante de vitaminas y minerales para todos ellos. El calor hace que los niños suden más y requieran una mayor cantidad de agua, ya sea en forma de líquidos o de alimentos que la contienen, como la fruta y la verdura.

La fruta de temporada, partida en trozos o en macedonia, es básica en la alimentación de los niños en verano FUENTE: pixabay.com

La fruta de temporada, partida en trozos o en macedonia, es básica en la alimentación de los niños en verano
FUENTE: pixabay.com

Por todo ello, a la mayoría de los niños hay que darles frutas y verduras en esta época, y aprovechando que les apetece más beber que comer, en el cuidado de su alimentación conviene introducir estos alimentos en forma de batidos, helados, zumos o sorbetes, para que gocen de una buena salud. Recordad que hay muchas formas de preparar las frutas y las verduras y todas pueden ser muy atractivas. La cuestión es ofrecer variedad para que no se aburran de comerlas siempre igual. Desde Chupetitos, os vamos a dar algunas ideas para que podáis dárselas sin que les cueste apenas esfuerzo tomarlas.

1.- Frutas de temporada, partidas en trozos, en macedonias regadas con zumo o bañadas en leche fresca o yogur. De esta forma, resultan muy apetecibles para el paladar de los niños en verano. Son dulces para ellos y podéis estar tranquilos porque contienen una gran cantidad de vitaminas y minerales, que son muy necesarios para su desarrollo.

2.- Verduras de la estación en cremas frías o templadas acompañadas de queso, en gazpachos o salmorejos con una cucharadita de mayonesa para espesar y mejorar su sabor. Las verduras de temporada son un primer plato completo y nutritivo tanto para las comidas como para las cenas de tus hijos. Otra alternativa que también les gustará mucho son los pistos de verduras con tomate, los pimientos fritos que combinan bien con huevos y arroz, las berenjenas y los pimientos rojos rellenos.

3.- Helados y sorbetes caseros y llenos de nutrientes. Las combinaciones de frutas, leche y yogures para los helados y las de frutas y zumos para los sorbetes resultan altamente atractivas para los niños y muy nutritivas. Hacerlos en casa es facilísimo. Sólo necesitas una batidora, un molde y al congelador.

Las frutas y verduras resultan muy dulces y apetecibles en zumo FUENTE: pixabay.com

Las frutas y verduras resultan muy dulces y apetecibles en zumo
FUENTE: pixabay.com

4.- En zumos y batidos. Éstos están listos en un momento, y resultan dulces y muy apetecibles. Se preparan en un abrir y cerrar de ojos, y deben consumirse al momento para que no pierdan su contenido en vitaminas y minerales. Tienen la ventaja de aprovechar todos los beneficios de las frutas crudas y también de las verduras, por si también quieres hacer smoothies. Los smoothies están de moda y, además, son la manera más sencilla de mejorar su salud, ya que contienen una cantidad extraordinaria de nutrientes, de una manera muy fácil de digerir y absorber y sustituyen alimentos procesados y empaquetados que son dañinos para los pequeños de la casa.

Si queréis un truco, probad a dejar los ingredientes que vayáis a utilizar en estos zumos, batidos o smoothies, en la nevera, ya que estarán frescos a la hora de consumirlos y tus hijos querrán repetir. No olvidéis que son bajos en calorías y están llenos de nutrientes que ayudan a tus hijos a crecer.

Aunque la sal es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo porque proporciona al cuerpo cloro y sodio necesarios para el equilibrio hídrico de nuestro organismo y para la actividad muscular y nerviosa, en los bebés la sal no debe introducirse hasta que no hayan cumplido los 12 meses de vida. Y esto es así porque el contenido de sodio que tienen los alimentos por sí mismos, son suficientes para cubrir los requerimientos de este mineral durante su primer año de vida.

El exceso de sal en la dieta del bebé puede ocasionar daños irreversibles en su organismo FUENTE: pixabay.com

El exceso de sal en la dieta del bebé puede ocasionar daños irreversibles en su organismo
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Casi todos los alimentos aportan una cantidad, mayor o menor de sodio, con lo que obtendríamos la cantidad necesaria sin tener que añadir nada. Y podéis estar tranquilos porque no interferirá en su apetito ni en su salud. Sin embargo, un exceso de sal sí que sería perjudicial para su organismo. El exceso de sal en la dieta del bebé puede ocasionar daños irreversibles en su organismo, como disfunción renal, reflujo, gastritis y una predisposición a desarrollar hipertensión en la edad adulta. Además, con el calor, la sal favorece la deshidratación, algo extremadamente peligroso en los niños pequeños.

El bebé nace sin distinguir entre dulce y salado, es decir hablamos de un gusto adquirido. Si probamos la papilla del niño nos resultará extremadamente insípida porque estamos acostumbrados a tomar la comida sazonada, pero no será así para nuestro hijo o hija quien no ha probado nunca la sal y no sabe la diferencia entre soso y salado. El sodio que proporcionan los alimentos en su composición es suficiente para su salud.

La sal es excesiva para los riñones del bebé, ya que éstos no están lo suficientemente desarrollados para soportar las mismas proporciones de cloruro de sodio que los adultos.  Si bien, cuando los bebés nacen, tienen todos los órganos necesarios para sobrevivir, aún se encuentran inmaduros y no desempeñan todas sus funciones a pleno rendimiento. A medida que el bebé crece, éstos irán evolucionando. El riñón es uno de estos órganos, todavía inmaduro durante los primeros meses de vida del bebé, y por lo tanto incapaz de eliminar el exceso de sodio y cloro.

La sal en las comidas del bebé, puede dañar sus riñones FUENTE: pixabay.com

La sal en las comidas del bebé, puede dañar sus riñones
FUENTE: pixabay.com

Cuando compres comida precocinada para tu bebé, mira la etiqueta para comprobar la cantidad de sodio que aportan. Los fabricantes de alimentos para bebé, han adecuado las cantidades a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Intenta no darle ninguno que supere los 50 miligramos por ración. Recordad que un gramo de sodio equivale a 2,5 gramos de sal, por lo tanto, todo lo que tenga más de 0,5 g de sodio por 100 gramos tiene demasiada sal. Lo ideal son 0,2 gramos de sodio por cada 100 gramos de alimento. La dosis diaria recomendada de sal es de 2 gramos para los niños entre 1 y 3 años, 3 gramos para los de 4 y 6 años y 4 gramos para los niños entre los 7 y los 10 años.

A partir de los 18 meses de edad podrías incluir una pizca de sal en la comida del niño, aunque no es necesario. En ese momento el bebé puede comer prácticamente cualquier alimento y ya los ha probado en su estado natural. Sin embargo, es preferible mantener bajo el nivel de sodio en sus comidas para facilitar el funcionamiento de sus riñones y como parte de su educación alimentaria. De mayores preferimos los sabores de nuestra infancia y si estos están libres de sal añadida, mucho mejor.

Siempre que llega el verano, la alimentación de los niños suele cambiar un poco, como también cambia la de los adultos y los bebés, ya que las altas temperaturas hacen que nuestro apetito y la necesidad de tomar agua y otros líquidos aumente. Por todos estos factores debemos saber que los platos calientes no son los más indicados para la época estival.

En verano tenemos que  elegir comidas ligeras y sanas para nuestros niños FUENTE: pixabay.com

En verano tenemos que elegir comidas ligeras y sanas para nuestros niños
FUENTE: pixabay.com

En verano disfrutamos de más horas de sol, por lo que el horario de los más pequeños puede verse alterados, se debe prestar especial atención a la comodidad y no caer en la tentación de comidas no demasiado sanas. Es muy importante que durante esta época del año, el agua sea la bebida principal de nuestros pequeños, puesto que deben estar muy hidratados.

En Chupetitos nos importa mucho la salud de los más pequeños, por lo que os dejamos una lista de alimentos con los que los niños (y en algunos caos, también los bebés) superarán el calor del verano con éxito:

  • Fruta de temporada: la fruta es uno de los alimentos que más hidratan y nos ayudan a combatir el calor. Además al estar fresquita, puede aliviar el dolor de los dientes si se trata de un bebé al que le están saliendo. La fruta está muy rica y aporta vitaminas y nutrientes para que nuestros pequeños crezcan sanos. Como opción más factible, os recomendamos siempre la fruta de temporada, por ejemplo, la sandía y el melón, cuya textura es blandita y gusta a niños y a bebés. Aunque, si lo preferís, podéis también podéis prepararles una rica macedonia de frutas o unos buenos purés de fruta si son más bebés.
  • Las verduras y las hortalizas son otra opción saludable, la crema de calabaza o calabacín fría o templadas son rápidas y fáciles de preparar. Para disminuir el sabor a verdura, que a veces no gusta a todos los niños, se le puede añadir patata o algún quesito cremoso.
Frutas como la sandía son recomendables porque hidratan y ayudan a combatir el calor FUENTE: pixabay.com

Frutas como la sandía son recomendables porque hidratan y ayudan a combatir el calor
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  • Helados o batidos de fruta naturales, son ideales para la merienda. Les aportará hidratación y no notarán pesadez en el estómago. Además, se pondrán muy contentos comiéndose su helado natural o su batido.
  • Carne, verdura y pescado: en verano es mejor preparar este tipo de alimentos a la plancha, hervidos o asados, ya que nuestros pequeños almorzarán de forma ligera y todos ellos le aportarán proteínas y minerales necesarios, además de una manera equilibrada y sana. La plancha, los hervidos, el vapor e incluso la barbacoa, si se hace con ingredientes saludables, son maneras de cocinar perfectas para esta época, cuando tal vez apetezcan menos los guisos. La carne magra y el pescado, cocinados de manera ligera, son siempre un buen aporte de proteínas y minerales.

Ahora bien, es importante que sepamos que es muy importante no saltarse ninguna comida, evitar comer en exceso en las reuniones familiares o de amigos y mantener siempre el mismo horario de comida. Si tu bebé aún toma pecho en verano, es normal que en época estival necesite más tomas, pues necesita hidratarse más debido al calor. Así que, tenlo también en cuenta.

En Chupetitos acabamos de adquirir para vosotros tres nuevos modelos de Bolsas Isotérmicas Zoolunchies de Skip Hop, para que vuestros pequeños puedan llevar su merienda de la forma más original. Se trata de la bolsa isotérmica Zoolunches modelo dálmata, modelo mapache y modelo Leopardo, con interior totalmente aislado para mantener fresco el almuerzo o la merienda.

Bolsa Isotérmica Zoolunchies Mapache, para que tu peque lleve su merienda de la forma más original FUENTE: chupetitos.com

Bolsa Isotérmica Zoolunchies Mapache, para que tu peque lleve su merienda de la forma más original
FUENTE: chupetitos.com

Su tamaño es perfecto para que nuestros pequeños puedan llevarla a cualquier parte, y son súper amplias para que entren perfectamente bocadillos, bebidas, frutas, etc. Tienen un bolsillo de malla interior para objetos pequeños; un y asa ajustable con cierre de clic, que permite llevarlo cómodamente colgado de la mochila para un fácil transporte; y su interior es de fácil limpieza, con un paño húmedo o, simplemente, bajo el grifo pueden limpiarse y quedan impecables.

Estos nuevos modelos de Bolsas Isotérmicas Zoolunchies de Skip Hop, por su tamaño y capacidad, son perfectas para niños de entre 2 y 5 años, ya que sus dimensiones las hacen fácilmente manejables: 19 x 23 x 8.50 centímetros. Pero, a su vez, estas dimensiones no impiden que las bolsas no tengan capacidad. Al contrario, su volumen es de 3 litros.

Con esas caritas divertidas, las nuevas bolsas isotérmicas Zoolunchies alegran la hora de comer y se convierten en compañeras inseparables de los más pequeños y hacen que la hora de la merienda sea saludable y original y se despierte en ellos el apetito.

Si las queréis utilizar para la comida, un viaje o para una excursión,  estas bolsas también son fantásticas. Incluso, para algún picnic que hagáis un fin de semana en familia. Tan sólo habrá que preparar unos bocadillos, zumos, algo dulce… Y que no se os olviden las bolsa isotérmicas Zoolunchies para mantenerlo todo a la temperatura adecuada ¡Qué rico!

La Bolsa Isotérmica Zoolunchies Dálmata se puede personalizar FUENTE: chupetitos.com

La Bolsa Isotérmica Zoolunchies Dálmata se puede personalizar
FUENTE: chupetitos.com

Estos tres nuevos modelos sólo cuestan en Chupetitos 14,35 euros, IVA incluido. Elegid la que más os guste para vuestro peque y alegradle la hora de comer.  Por último, os comentamos, para que lo tengáis en cuenta, que el modelo Dálmata se puede personalizar con el nombre de tu hijo o hija. La personalización se realiza con un bordado en color rojo y con un máximo 12 carácteres.

Si tu bebé ya toma papillas y te gusta cocinar con previsión para tener siempre lista una a cualquier hora, tienes que leer este post para saber cómo has de congelarlas perfectamente, sin que pierdan propiedades y sin riesgos para la salud de tu peque.

Una de las cosas que primero se ha de tener en cuenta es el tipo de alimento que contiene la papilla que se va a congelar. Los purés de pescado y carne nos pueden durar hasta 3 meses en el congelador. Sin embargo, los de verduras pueden llegar hasta los 6 meses, conservando todas sus propiedades. Pero, en este sentido, hay que tener en cuenta que algunas verduras no se llevan bien con el congelado y este es el caso de las zanahorias, los nabos y las patatas. Si quieres añadir a tu puré congelado alguno de estos alimentos, tendrás que hacerlo en el momento. Es mucho mejor.

El tipo de alimentos que lleve la papilla dependerá mucho para su congelación FUENTE: pixabay.com

El tipo de alimentos que lleve la papilla dependerá mucho para su congelación
FUENTE: pixabay.com

Tampoco es recomendable congelar las papillas de fruta. Mucho mejor hacérselas en el momento, especialmente si llevan algún tipo de cítrico, como la naranja, ya que estas frutas son ricas en vitamina C y la pierden totalmente durante el proceso de congelación y descongelación.

Los recipientes que vayamos a utilizar para guardar la papilla en el congelador, es el segundo aspecto que debemos tener en cuenta si queremos congelar correctamente las papillas. Estos recipientes deben ser seguros y que se puedan cerrar de forma hermética, con el fin de que no quede ningún poro o ranura. Antes de introducir el alimento los lavaremos bien y los desinfectaremos, para que no prolifere ningún germen.

Los alimentos que vayan a formar parte de la papilla deben estar debidamente hervidos y cocinados sin añadir nada de sal. Haremos el puré y lo dejaremos enfriar antes de introducirlo en el congelador. Le añadremos una cucharada de aceite y una vez esté frío lo congelaremos inmediatamente.

Utilizaremos recipientes en los que sólo nos quepa una ración, de esta forma podremos hacerlo de forma individual, sin tener que descongelarlo todo, ya que es conveniente que sea consumido de una tacada. A ese recipiente le pondremos una etiqueta con la clase de puré (pescado, carne, verdura…) y la fecha de elaboración.

Cuando hemos decidido descongelar uno de los recipientes para la comida del bebé debemos hacerlo de forma natural y poco a poco. Sin embargo, si se nos ha olvidado y la necesitamos consumir ya, mejor que introducirlo en el microondas es recurrir al baño maría.

Una vez descongelada una papilla no debemos volver a congelarla FUENTE: flickr.com

Una vez descongelada una papilla no debemos volver a congelarla
FUENTE: flickr.com

Una vez se ha descongelado, vaciaremos el recipiente en un cazo y lo dejaremos calentar unos minutos. De esta forma nos aseguramos que si existiera algún germen o bacteria se elimine al instante. Por último, recuerda que si has descongelado un recipiente en el que había demasiada papilla y nuestro niño ya no quiere más, no puedes volver a congelarlo, por mucho que te duela, deberá ir a la basura. Esto es así porque al congelar los alimentos, también estamos congelando los microorganismos que hay dentro de él. Y aunque hay ciertas bacterias que mueren en temperaturas bajas (termófilas y mesofilas) están las psicrofilas, las cuales son capaces de resistir estas temperaturas y pueden proliferarse dentro del producto.