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Cuando los niños son pequeños, ir al parque con ellos es uno de los planes de casi todos los días. Sobre todo, entre semana. Las ventajas de esta actividad para los niños son muchas, porque jugar al aire libre siempre es un placer para ellos, ya que allí no solo se encuentran con otros niños de su edad o con columpios y estructuras diseñadas para que se diviertan, sino que disfrutan moviéndose, imaginando aventuras, conociendo nuevos juegos, aprendiendo de otros…

Los parques están diseñados para incentivar la capacidad de juego de los niños al aire libre FUENTE: pxhere.com

Los parques están diseñados para incentivar la capacidad de juego de los niños al aire libre
FUENTE: pxhere.com

El parque es un lugar perfecto para disfrutar a lo grande, pero también para desarrollar el aprendizaje en distintos ámbitos. Así que os resumimos, las principales ventajas de que los niños jueguen en el parque, por si queréis seguir fomentando ese hábito:

1) Socialización al aire libre. Para muchos niños, el parque es el primer lugar de socialización que conocerán. Después vendrán la escuela infantil, el colegio, las academias donde acuden a clases extraescolares… Pero cuando todavía no ha empezado su etapa escolar, para muchos pequeños el parque será ese espacio donde conocerán a sus primeros amigos, donde aprenderán a relacionarse con otros niños, donde interactuarán con otros iguales… Por eso, es un lugar ideal para dejarles actuar a su aire, aunque estemos ahí por si nos necesitan. El parque es como una pequeña sociedad en la que los niños se relacionan con otros fuera del contexto escolar. Y esto también es importante ya que las relaciones en el aula no tienen nada que ver con la libertad de la calle.

2) Fomento de la capacidad de juego. Los parques están diseñados para incentivar la capacidad de juego de los niños, y lo consiguen con creces. Se trata de que imaginen, creen historias y personajes, desarrollen nuevos juegos… Las estructuras que hay en los parques (columpios, toboganes, casas de madera, pirámides hechas con cuerdas, etc.) no solo incentivan la diversión, también el juego al aire libre. Y, lo que es más importante, el juego tanto personal como con los demás.

3) Ejercicio. El 48,8% de los niños y adolescentes españoles pasa más de dos horas al día delante de una pantalla, incluso, comen mirando la televisión, el ordenador, el móvil o una tablet. La cifra asciende al 84% cuando se trata de fin de semana. Combatir esos números es clave para su salud, y el parque puede echarnos una mano. Allí corren, saltan, trepan, se deslizan. Un ejercicio saludable que además les sirve para liberar tensiones, igual que a los mayores.

El parque es un lugar perfecto para socializarse  y desarrollar el aprendizaje FUENTE: wikipedia.org

El parque es un lugar perfecto para socializarse y desarrollar el aprendizaje
FUENTE: wikipedia.org

4) Aprendizaje. Quienes diseñan los parques en los que juegan los niños son adultos expertos en el juego que investigan y analizan qué es lo que atrae a los más pequeños y cómo hacer de eso que les gusta algo que les sirva no sólo para divertirse, sino también para aprender jugando. Por eso, mientras disfrutan con el juego, desarrollan el aprendizaje tanto a nivel creativo, como social y psicomotor.

No olvidemos que los niños también se estresan y sufren tensiones en su vida diaria. Jugar, correr, reírse por nada… todo ello, les ayuda a desconectar y cuando vuelven a casa se sienten más felices. Ese ejercicio favorece a su vez que tengan más apetito y que descansen mucho mejor.

¿Qué pensáis? ¿Seguiréis llevando a vuestros niños y niñas al parque?

Las vacaciones han llegado a la recta final y el lunes que viene, nuestros peques estarán de nuevo en el colegio. Dejar atrás el verano y volver a madrugar puede ser un poco costoso al principio. Este retorno puede resultar en ocasiones algo costoso para muchos niños, pero si sigues estos consejos que te vamos a dar, seguro que les haces más fácil la vuelta al cole.

1.- Retomar horarios y rutinas desde ya mismo. Lo ideal es procurar que la vuelta a las rutinas y horarios sea paulatina y lo menos brusca posible. Cambiar el horario más laxo y relajado propio de las vacaciones por el que empezarán a vivir en unos días, es fundamental: volver a las rutinas, cenar antes, acostarse más pronto, levantarse más temprano, sin necesidad de levantarles ya a las 7 de la mañana, pero sí comenzar a regularizar el propio reloj biológico, para adaptarse a la vuelta al cole.

Lo ideal es procurar que la vuelta a las rutinas y horarios sea paulatina y lo menos brusca posible FUENTE: wikipedia.org

Lo ideal es procurar que la vuelta a las rutinas y horarios sea paulatina y lo menos brusca posible
FUENTE: wikipedia.org

2.-Hablar con los niños y hacerles sentir tranquilos y seguros. Este punto es también imprescindible porque lo normal es que les surjan emociones contradictorias. Ha sido mucho tiempo el que han estado desconectados del colegio y resolverles las posibles dudas que se planteen y tranquilizarles les reconfortará mucho para empezar con alegría y fuerza. Para ello, es necesario recordarles todas las cosas buenas que tiene la vuelta al cole como, por ejemplo, estar y jugar con sus amigos todos los días, aprender cosas nuevas, hacer deporte…

3.- Preparar el material nuevo para el curso con los niños. Ir a comprar la mochila nueva, cuadernos, lápices o incluso ropa… les genera ilusión y ganas de disfrutar del nuevo curso. Sentirse partícipes de la preparación del nuevo curso les hace protagonistas de la historia y les ayuda a no generar ansiedad con la vuelta al colegio.

4.- Hacer cosas divertidas con los niños al llegar a casa después del cole. Aprovechad que todavía estamos en verano para una vez vuelven de las aulas, jugar con ellos en el parque, hacer alguna excursión, salir a pasear, a montar en bici…

Preparar el material nuevo para el curso con los niños les hace sentirse motivados para empezar el colegio FUENTE: flickr.com

Preparar el material nuevo para el curso con los niños les hace sentirse motivados para empezar el colegio
FUENTE: flickr.com

5.- Evitar al principio del curso demasiadas tareas de casa y actividades extraescolares. Es mejor que nuestros peques se vayan adaptando poco a poco. No es bueno ni recomendable sobrecargarles al comienzo del cole con demasiadas obligaciones extra. Un mes idóneo para estas cosas sería el mes de octubre, porque han tenido septiembre para familiarizarse con las rutinas propias de la vuelta al cole.

Como podéis ver, el objetivo es conseguir que los niños se centren en los puntos positivos. Por cierto, esto también nos vale a los adultos para nuestra particular “vuelta al cole”. Y no olvidéis nunca, por favor, que para afrontar nuevas etapas, debéis tener siempre la mejor de las sonrisas. Eso es lo que deben de percibir los niños en todo momento. Si a su alrededor solo escuchan negaciones de nosotros los adultos o que no queréis acabar las vacaciones ni volver al trabajo, ellos adoptarán por imitación, esa misma actitud negativa con respecto a la escuela. Y no es bueno, hay que motivarlos para volver a la escuela, porque, al final, ellos lo están deseando ;-).

A ningún niño le gusta recoger sus cosas. Esta tarea resulta por lo general tediosa y aburrida para los más pequeños. Para conseguir que recojan y ordenen sus cosas sea en el lugar que sea sin que sea eso una lucha diaria, los padres pueden inculcar a los niños desde pequeños el hábito del orden, facilitarles la organización de sus cosas y emplear fórmulas y estrategias motivadoras.

La regla del "minuto uno" funciona muy bien a corto plazo para calmar al niño

La regla del “minuto uno” funciona muy bien a corto plazo para calmar al niño FUENTE: pixabay.com

¿Cómo podemos conseguirlo?  La respuesta está en la regla del minuto o como llaman en Japón el Método Kaizen, que significa ‘sabiduría para cambiar’. Este método japonés parece ser infalible para terminar con la pereza a la hora de hacer determinada tarea y conseguir que seamos perseverantes y no dejemos las cosas a medias. Aunque ahora estemos hablando de niños, por supuesto puede también aplicarse para adultos.

Consiste en destinar un minuto, un sólo minuto a la tarea que más le cuesta a nuestros hijos. La única condición es que hay que realizarla siempre a la misma hora. Pongamos un ejemplo: a nuestro hijo le cuesta mucho recoger y ordenar su habitación. Muy bien, entonces todos los días, a la misma hora, recogerá su cuarto durante un minuto. Tal vez pueda motivarle tener un reloj a mano marcando los segundos. ¿Quién no es capaz de realizar una tarea durante un minuto por poco que le guste? Teóricamente, no debería ser ningún cansancio para los peques porque 60 segundos pasan volando.

Puede parecer poco, escaso… pero un pequeño paso puede significar mucho. De hecho, el primer paso es siempre el comienzo de un gran camino. Lo que se consigue con este método es que conforme van pasando los días, el niño sea capaz de interiorizar la actividad y finalmente recoja su cuarto de forma automática, y ya no le cueste hacerlo. Entonces es el momento de aumentar el tiempo de la actividad y pasar de un minuto a 2, y después a 5 y más adelante a 10. Llegará el día en el que ya no le importe el tiempo invertido en realizar la actividad. El creador de este método es el japonés Masaaki Imai, que considera que esta técnica es una manera muy eficaz de adaptación para cambiar de forma progresiva y sin gran esfuerzo lo que menos nos gusta.

Otro método efecitvo para que los niños recojan sus cosas es al ritmo de alguna canción  FUENTE: pixabay.com

Otro método efecitvo para que los niños recojan sus cosas es al ritmo de alguna canción
FUENTE: pixabay.com

Otra de las estrategias habituales entre los educadores es instar a los niños a recoger sus cosas al ritmo de alguna canción específica que haga referencia a la propia tarea de ordenar. Entre los posibles juegos, se pueden hacer carreras cronometradas para comprobar quién es capaz de recoger más cosas en menos tiempo o jugar a la búsqueda del tesoro, que consiste en nombrar uno de los juguetes u objetos esparcidos por el cuarto y considerar ganador al primero que lo encuentre y lo coloque en su lugar.

Por supuesto, en ambos casos, una vez realizada la tarea de la recogida de cosas, incentiva a tus hijos, elógialos y, en la manera de lo posible, utiliza el juego y la imaginación para que las tareas que menos le gustan se conviertan en algo divertido para ellos.

Como bien sabréis, el apego es aquel vínculo que el bebé se establece con un cuidador principal (normalmente la madre y el padre) y que prevalece por encima de otras necesidades biológicas que tiene el pequeño. El apego se entiende como un vínculo con un lazo afectivo muy fuerte que determinará el desarrollo posterior de la personalidad del niño, su forma de relacionarse con los demás y con todo lo que le rodea. El apego también influirá en como se ve a sí mismo.

El apego es un vínculo muy fuerte entre el bebé y su cuidador principal FUENTE: commons.wikimedia.org

El apego es un vínculo muy fuerte entre el bebé y su cuidador principal
FUENTE: commons.wikimedia.org

Pero, ese apego, que puede puede presentarse de muchas formas, normalmente, se genera en cuatro fases bien diferenciadas: la fase de preapego, la fase de formación del apego, la fase del apego propiamente dicho y la formación de relaciones recíprocas.

1.- La fase del preapego se desarrolla entre las 0 y 6 primeras semanas de vida del bebé. En ese momento, el pequeño podrá aceptar a cualquier persona que le brinde comodidad. Los reflejos que fueron determinados de manera genética cuentan con un gran valor para su supervivencia, además tendrá la capacidad de responder a los estímulos de los demás.

Comienza a darse un reconocimiento rudimentario con la madres, ya que reconoce su voz y prefiere ésta a la de cualquier otra persona, pero aún no se puede decir que exista un vínculo de apego propiamente dicho.

2.- La etapa deformación del apego tiene lugar entre los seis y ocho meses. El bebé siente cierto grado de ansiedad cuando se separa de las personas, pero no únicamente ante la ausencia de la madre. Seguramente responderá a su madre de una manera más clara de lo que había hecho hasta ese momento y seguirá su mirada.

3.- La etapa del apego propiamente dicho tiene lugar desde los seis u ocho meses hasta casi los dos años de vida. Esta fase es realmente importante, ya que se crea un vínculo efectivo muy fuerte con su madre. En este momento de su vida se sentirá muy molesto y enfadado si su figura desaparece. El bebé disfruta estando en compañía de la madre y muchas de sus acciones se realizarán para atraer su atención y las hará en presencia de ella.

4.- Sin embargo, en la etapa posterior, en la de la formación de las relaciones recíprocas, que tiene lugar desde los dos años en adelante, el niño entenderá que la ausencia de la madre no es algo definitivo y podrá calmar su ansiedad. Además, empezará con el lenguaje y tendrá la capacidad de representarse mentalmente a su madre, lo que podrá ayudarlo a la hora de predecir su regreso.

Lo ideal en esta etapa de la vida es que la madre le explique, sin entrar en muchos detalles, los motivos de su salida y el tiempo que estará ausente. Los niños que tienen una explicación de este tipo suelen llorar menos que los que no la tienen.

Después de los tres años de edad puede que el pequeño comience a tener algunas estrategias para poder ‘pactar’ las entradas y las salidas que tienen en determinados momentos. Cuando termina la etapa de la formación de las relaciones recíprocas se habrá establecido un vínculo efectivo y sólido en donde ya no será necesario tener un contacto físico, ya que tendrá mayor seguridad por parte de su madre y sabrá que ella responderá en los momentos en que el pequeño la necesite.

El apego influirá en el desarrollo y futuro comportamiento del bebé FUENTE: pixabay.com

El apego influirá en el desarrollo y futuro comportamiento del bebé
FUENTE: pixabay.com

Así que, visto lo visto, puede que pensemos que cuando los niños son pequeños no entienden lo que ocurre a su alrededor, pero lo cierto es que todo lo que hagamos en la crianza de un hijo (lo entienda o no el niño) va a afectar a su futuro y a su desarrollo. Debemos ser afectuosos y cálidos, comprensivos y cercanos, calmados y alegres si queremos que el bebé desarrolle un apego seguro que le permita relacionarse fácilmente con su entorno social cuando crezca. A medida que se hacen mayores es importante combinar todo esto con unas rutinas diarias, con unas normas y límites establecidos y no caer en el error de la sobreprotección que tiene también efectos muy negativos sobre la autoestima, autonomía y confianza del hijo.

La relajación en los niños tiene enormes ventajas. Los niños necesitan también tener momentos de paz, de calma y de tranquilidad porque terminan agotados del tiempo de estudio, de los juegos y de la rutina propia de cada día. La relajación reduce el estrés y la ansiedad infantil. Pero además, un niño que aprende a relajarse está adquiriendo un hábito esencial para la salud que puede seguir poniendo en práctica a lo largo de la vida.

La relajación reduce el estrés y la ansiedad en los niños FUENTE: pxhere.com

La relajación reduce el estrés y la ansiedad en los niños
FUENTE: pxhere.com

La relajación fomenta el bienestar físico y también mental. De este modo, cuando la mente y el organismo están relajados se puede dormir y descansar mejor, pero también, rendir mucho más en el ámbito académico, ya que la concentración crece. Por el contrario, cuando un niño está nervioso no puede centrar su atención en casi nada, sino en aquello que le preocupa y le mantiene intranquilo.

Algunos estudios indican que la relajación es eficaz incluso para luchar contra la timidez. Y es que, en la medida en que una persona se siente bien consigo misma también se muestra más segura y con más confianza en las relaciones sociales. Por otra parte, las técnicas de relajación también ayudan a prevenir el tartamudeo y mejoran la circulación sanguínea. En la sensación de calma se fomenta la seguridad, la alegría, la ausencia de peligro, la ilusión… Por ello, además, la relajación es fundamental para prevenir posibles ataques de pánico o crisis de angustia que también pueden producirse en la infancia.

Es posible realizar técnicas de relajación a través del control de la respiración como si fuese un juego para compartir tiempo en familia. Un momento positivo para hacerlo es antes de ir a dormir, ya que así el niño descansará mucho mejor. La relajación se centra en el control de la respiración, pero además, también es esencial adoptar la postura correcta. Por ejemplo, es bueno estar tumbado. Y se puede iniciar este proceso de calma a través de una música relajante, mucho mejor. El tiempo ideal de relajación es de veinte minutos en el caso de los adultos. Sin embargo, en el caso de los niños es esencial apostar por espacios más breves porque se cansan antes que los mayores.

Una buena forma de comenzar la relajación en los niños es a través de los cuentos. A partir de una historia determinada se le puede pedir al pequeño que represente con su cuerpo a uno de los protagonistas, incentivándolo a respirar lentamente, mover los brazos y las piernas suavemente. Cuando el cuento y su representación termine se apagará la luz, y el pequeño se dispondrá a descansar y comenzar un nuevo día totalmente recuperado y feliz.

El Doudou Lapidou tiene suave tacto y un gracioso conejo con grandes orejas para que el bebé lo abrace y lo toque y se relaje FUENTE: chupetitos.com

El Doudou Lapidou tiene suave tacto y un gracioso conejo con grandes orejas para que el bebé lo abrace y lo toque y se relaje
FUENTE: chupetitos.com

Los cuentos más usados son los que tienen a animales como protagonistas o generan situaciones en las que los niños pueden imitar los comportamientos de los protagonistas. Otra alternativa es usar algún juguete o elemento que permita identificar la tensión – distensión. Por ejemplo, con una pelota se pueden hacer ejercicios apretando y soltando. O si son aún pequeños, los doudous o peluches que se abrazan y se tocan son una gran alternativa. Es el caso, por ejemplo, del Doudou Lapidou de color gris que tenemos a la venta en la web de Chupetitos, realizado en Polyester 100%  con un suave tacto y un gracioso conejo con grandes orejas para que lo abrace y lo toque el bebé y se relaje.

Todos sabemos que durante el verano y las vacaciones hay que tener entretenidos a los niños porque, aunque salgamos de viaje con ellos unos días, aún quedan muchos otros días en los que hay tiempo para hacer muchas cosas. Las manualidades son una de esas actividades que siempre gustan a los peques y que resultan muy útiles para los padres a la hora de tenerlos ocupados y estimular su imaginación. Así que os mostraros algunas ideas para realizar bonitas manualidades en verano con los niños.

Las manualidades son una de esas actividades que  gustan a los niños y los entretienen mucho FUENTE: pixabay.com

Las manualidades son una de esas actividades que gustan a los niños y los entretienen mucho
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1.- Adornos realizados con conchas de mar. Como estamos seguros de que muchos iréis a pasar unos días a la playa, podéis aprovechar para que los niños cojan conchas de mar, las guarden y las lleven a casa. Una vez estéis en casa, comprad unas acuarelas o témperas de colores, unos pinceles , un pegamento, rotuladores de varios colores, unos ojitos y un poco de goma eva o foam de color.

Con imaginación podéis decorar y pintar las conchas del mar como si fueran mariquitas y pegarles encima unos ojitos. O aprovechar la concha para simular el caparazón de un cangrejo, al que luego pondréis a cada lado cinco patas hechas con foam de color y pegaréis encima unos ojitos.

2.- Abanicos o pay-pays con platos de plástico. Para esta manualidad, necesitaréis unos platos de plástico, un palo de madera como los que usan los médicos, pintura, unas tijeras y un poco de pegamento. Cortad en forma de “V” el plato de plástico y pegarle, por detrás, en el extremo que hace punta un palito de madera como los que usan los médicos. Decorad el plato a vuestro gusto con las pinturas o los rotuladores. y, ahora, ¡a hacerse aire!. En la fotografía podéis ver lo bien que quedan y lo divertidos que son.

Un abanico de plástico es una manualidad fácil de hacer y quita el calor FUENTE: makeandtakes.com

Un abanico de plástico es una manualidad fácil de hacer y quita el calor
FUENTE: makeandtakes.com

3.- Botellas de mar. Para esta manualidad, necesitaréis una botella de plástico transparente con tapa, un poco de agua, un poco de aceite, colorante alimenticio, témperas o acuarela líquida, algunas conchas de mar y peces de plástico.

Coged la botella y destaparla. Añadir agua hasta más arriba de la mitad de la botella. A continuación, añadir unas gotas de colorante hasta que se pinte el agua del color que deseas (el color azul es ideal pues imitará el mar). Agrega conchas de mar y los peces de plástico que tengáis (las conchas las puedes conseguir en la playa y los pececitos en alguna juguetería o tienda de chinos cercana a ti). Después, rellenar la botella con aceite de cocina, dejando un poquito de aire dentro de la botella. Taparla y mezclar, para luego dejarla en reposo mientras los niños observan cómo se separa el aceite del agua.

¡Listo! Ya atrapamos un pedacito de mar en una botella  Es increíble cómo se separa el agua del aceite y nos brinda esa imagen muy parecida al mar.

Recordad que las manualidades estimulan y refuerzan la mente de los niños. Son buenísimas para desarrollar su creatividad, su paciencia y su perseverancia. Con ellas, conseguiremos aumentar también su atención y concentración y aprenderán a memorizar, fijándose en cómo trabajamos on ellos, memorizando los pasos y copiando los mismos movimientos que les enseñamos. Así que… todos a hacer en verano manualidades con los niños. ;-)