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El queso puede ser un añadido saludable a la dieta durante el embarazo si se come con abundancia de verduras, ricas frutas y ácidos grasos omega 3. Pero, hay determinados quesos que no es bueno que una embarazada consuma durante el periodo de gestación. Se trata de los llamados quesos blandos y fermentados como el tipo Feta, Brie, Cambembert o los quesos azules como el Cabrales o el Roquefort.

Los quesos blandos y fermentados no están permitidos en el embrazo porque pueden generar la bacteria de la licteria FUENTE: pixabay.com

Los quesos blandos y fermentados no están permitidos en el embrazo porque pueden generar la bacteria de la listeria
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La razón es que estos quesos blandos y fermentados como el tipo Feta, Brie, Camembert y los quesos azules, son menos ácidos y contienen más humedad que los quesos duros, lo que permite el crecimiento de bacterias como la listeria, una bacteria que se encuentra en animales, en las plantas, en el agua o en la tierra y puede contaminar algunos alimentos. Por ello, tampoco son recomendables los quesos no pasteurizados, como el Fontina, especialmente si se trata de un queso blando, ya que también pueden ser causa de listeriorsis y salmonelosis

Durante la gestación, los cambios hormonales ocasionan cambios en el sistema inmune, lo que hace a las mujeres más vulnerables a la listeriosis (infección por la bacteria listeria), lo que puede ocasionar partos prematuros, abortos, problemas graves de la salud del recién nacido e incluso la muerte del feto.

Por eso, hay que andarse con mucho cuidado, ya que no hay que olvidar que nuestra alimentación se convierte en la base principal para el desarrollo del bebé y es importante que, aunque sin grandes cambios, la sepamos encauzar con el fin de procurarnos el mayor beneficio posible.

Las bacterias de la listeria suelen ser eliminadas al cocinar los alimentos, pero pueden sobrevivir en congeladores y refrigeradores. Así que para prevenir esta infección, te aconsejamos que si algún día consumes quesos blandos estando embarazada porque te apetece mucho o tienes un pequeño antojo, no los comas crudos. Cocínalos hasta que hiervan (hasta que hagan burbujitas en su superficie).

Los quesos curados y semicurados sí que pueden consumirse durante el embarazo FUENTE. pixabay.com

Los quesos curados y semicurados sí que pueden consumirse durante el embarazo
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¡Pero no todo está perdido! Los siguientes tipos de quesos que te vamos a enumerar a continuación no ponen en riesgo la salud de las embarazadas: son los quesos curados o semicurados, así como los pasteurizados y cremosos para untar, o el requesón, que son totalmente seguros y, además, aportan una dosis de calcio extra que le vendrán estupendamente a la formación ósea del bebé. Pero, si consumes quesos duros hechos de leche no pasteurizada, elige los que tengan más de 60 días curados. Este dato suele indicarse en la etiqueta, o pregunta al productor de queso al que suelas comprar.
De cada futura mamá depende la salud del bebé  cuando se trata de tomar queso. Puedes evitar la infección por listeria tan sólo mediante la lectura de las etiquetas de los productos lácteos que consumes. Para una embarazada, las necesidades de consumo de leche y derivados están aumentadas durante este proceso, por lo que sería una contradicción disminuir su consumo en esta fase. Pero, por favor, tened mucho ojo y no toméis quesos que puedan provocar un mal o una complicación mayor.

Con las altas temperaturas que estamos sufriendo este verano, a las que estéis embarazadas os conviene tomar algunas medidas para no sufrir un golpe de calor durante el embarazo. La temperatura corporal de la mujer crece de un modo natural como consecuencia del embarazo, por lo que las gestantes son más susceptibles de padecer un golpe de calor durante el verano.

Las embarazadas son más susceptibles de padecer un golpe de calor durante el verano FUENTE: pxhere.com

Las embarazadas son más susceptibles de padecer un golpe de calor durante el verano
FUENTE: pxhere.com

El calor agudiza algunos síntomas frecuentes de las embarazadas como el cansancio y la fatiga, especialmente en el último trimestre de gestación. Además, las altas temperaturas pueden traer consigo deshidratación, taquicardia y fallos circulatorios. En cualquiera de los casos, una correcta precaución reduciría las probabilidades de que cualquiera de estos trastornos aparezca. Así, que hoy vamos a daros algunos consejos que os vendrán bien, para no sufrir un golpe de calor.

1.- La hidratación es fundamental. El agua debe ser nuestra tu mejor compañía a lo largo de lo que queda de verano. Si no te apetece, cualquier otro líquido, como los zumos, puede venirte bien también, pero evita aquellos que contengan grandes cantidades de azúcar. Los mejores son siempre los zumos naturales.

2.- La alimentación debe seguir siendo la misma, especialmente si llevamos una dieta adecuada y equilibrada. Verduras, legumbres, hortalizas y frutas deben ser las reinas de la mesa. Mucho mejor si las tomas fresquitas y de temporada, ya que además de nutrientes y buenas vitaminas, también te van aportar fibra y agua, para seguir hidratándote.

3.- Evita las horas de mucho sol. El verano y la sensación de fatiga van unidos irremediablemente, por eso la mejor opción es evitar las horas más fuertes de sol y salir a pasear cuando las temperaturas hayan descendido. Llevar ropa ligera y calzado cómodo son la mejor opción para hacer que tu cuerpo se mueva sin grandes esfuerzos, pero aliviando esas otras molestias que, también, se agudizan en verano: piernas hinchadas o mala circulación que se puede combatir con algún que otro paseito cuando el sol ya ha descendido. Realizar una actividad física apropiada en las horas del día aconsejadas y no pasar largos períodos de tiempo sin andar, sin duda, te vendrá bien.

Beber agua o zumos de fruta naturales ayuda a las embarazadas a no sufrir un golpe de calor FUENTE:

Beber agua o zumos de fruta naturales ayuda a las embarazadas a no sufrir un golpe de calor
FUENTE: pxhere.com

4.- Túmbate del lado izquierdo en las horas de descanso. Esta es la mejor postura porque en el verano puede aumentar el conocido síndrome supino-hipotensivo, que consiste en la sensación de mareo y gran malestar que puedes sufrir al tumbarte boca arriba, donde el peso del útero comprime los grandes vasos abdominales (especialmente vena cava superior), y esto se traduce en la disminución del riego sanguíneo cerebral.

No olvides que el efecto de las hormonas, el aumento de peso o los cambios que se producen en tu organismo cuando estás embrazada, te convierten en víctima potenciales de lo que se conoce como golpe de calor. Por eso, es importante que conozcas tus puntos débiles y sepas ponerles remedio a tiempo. Con estos consejos, estamos seguros de que será mucho más difícil que te dé un golpe de calor.

¡Síguelos! Tu salud y la del bebé no correrá peligro.

¡Que sigáis teniendo un buen verano todas! ;-)

Los mitos sobre el embarazo son tan comunes como los antojos y las náuseas. No paras de escucharlos cuando estás en cinta y siempre hay algún familiar o amigo que te cuenta alguna cosa con mayor o menor fundamento. Que si la forma de la barriga, los antojos o las náuseas, pueden ser señales premonitorias de cómo va a ser el bebé o el parto, que si comes ciertos alimentos el parto es más rápido….

Sin embargo, parece ser que algunos de esos mitos sobre el embarazo no son tan mitos. Tres estudios realizados recientemente en diversos lugares del mundo, han comprobado que existen tres cosas, que hasta ahora sólo se consideraban meras supersticiones, y que la ciencia ha podido comprobar como ciertas. Es decir, tres mitos sobre el embarazo que tienen algo de verdad y son ciertos. ¡Te los contamos!

Los mitos sobre el embarazo son tan comunes como los antojos y las náuseas FUENTE: pixabay.com

Los mitos sobre el embarazo son tan comunes como los antojos y las náuseas
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1.- Si comes mucho antes del embarazo e ingieres muchas calorías antes de la gestación, tienes más posibilidades de que tu bebé sea niño. Según un artículo publicado en la revista científica “ Science of Us“, y tras una investigación realizada hace nueve años, aquellas mujeres que han comido mucho antes de quedarse embarazadas tienen más probabilidad de tener un hijo varón.

Para llegar a esta conclusión, se tomaron como muestra a 740 mujeres en su primer embarazo y se estudió los datos de la alimentación que habían llevado a cabo durante el año previo a la gestación. Se las dividió en dos grupos, dependiendo de la cantidad de calorías que habían consumido. Las que habían tomado mayor cantidad, habían tenido niños en un 56% por ciento. Además de las calorías, también descubrieron que hay ciertos nutrientes que también influyen en la determinación del sexo del bebé. El calcio, el sodio y, sobre todo, el potasio puede favorecer a que durante el embarazo se geste un bebé varón.

2.- A las niñas les cuesta menos nacer. Al parecer el sexo es importante a la hora de presentarse el momento del parto. Según una investigación realizada en un hospital de Irlanda y tras analizar 8.000 nacimientos a lo largo de cuatro años, se pudo comprobar que el nacimiento de las niñas era menos largo y costoso que el de los niños. Según la investigación, el parto de las niñas duraba menos de seis horas, mientras que el de los niños superaba con creces ese periodo.

Además, el riesgo de padecer complicaciones era más elevado cuando venía un varón. El 29% de los bebés niños necesitaron ayuda para nacer, en cambio las niñas sólo era de un 24%. Por darle una explicación lógica, los científicos pensaron que podría deberse a que los niños suelen ser más grandes en tamaño que las niñas, y esto podría dificultar el parto. Pero también durante la gestación existe una diferencia: las mamás que llevan un varón en su vientre, consumen más calorías que las que llevan una hembra.

Si la mamá gestante padece de mucha acidez en el embarazo, el bebé nacerá con mucho pelo FUENTE: pixabay.com

Si la mamá gestante padece de mucha acidez en el embarazo, el bebé nacerá con mucho pelo
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3.- Acidez de estómago, bebé con mucho pelo. Desde la Universidad Johns Hopkins nos llega otro estudio sobre un mito sobradamente conocido por todos. Es normal que durante la gestación suframos acidez de estómago y ciertos alimentos no nos sienten bien. Siempre se ha dicho que si esto sucede, es porque el bebé viene con un abundant pelo y, al parecer, es así.

Para llevar a cabo la investigación se tomaron como muestra a 64 mujeres, de ellas 28 dijeron que sufrían acidez de estómago de forma leve o intensa. El resto, no habían notado esta sensación. La sorpresa fue cuando dieron a luz y comprobaron que, efectivamente, los bebés de estas mujeres tenían mucho más pelo que el resto.

Sin embargo, según la respuesta de los científicos, el misterio no es más que la producción hormonal de la embarazada. Al parecer, las hormonas que provocan la acidez son las mismas que regulan el crecimiento del pelo en el bebé, por lo tanto ambos “misterios”, lógicamente, van unidos.

Por tanto, como podéis ver, el tiempo ha puesto al escepticismo en su lugar y lo que se solía considerarse sabiduría popular ha llegado hasta la credibilidad de la ciencia. Si bien la mayoría de supersticiones del embarazo resultan falsas, tus tías y abuelas tenían algo de razón en estos tres mitos, que ahora ha recopilado la revista Science of Us.

Las visitas para conocer a un recién nacido pueden ser fantásticas o un desastre. Pueden alegrar el día a nueva familia o amargárselo en un momento. Así que hemos hecho una lista con 5 cosas que debes saber si vas a visitar a un bebé en el hospital. Si ha nacido hace poco un bebé en tu familia te conviene leerlas y si la reciente mamá eres tú, puedes compartirlas con los tuyos para que las lean.

Y es que cuando un bebé nace todos quieren conocerlo, obvio. Pero puede que los papás no quieran, de momento. Hay quienes adoran recibir visitas y presumir a su hermoso retoño, pero también está otro porcentaje de papás y mamás que no quieren ver a nadie más que a su bebé y su pareja después del parto. Por ello, estos consejos te vendrán bien si, finalmente, haces la visita al bebé en el hospital:

Si hay mucha gente en el hospital, la presencia puede interrumpir la lactancia adecuada del bebé FUENTE: pixabay.com

Si hay mucha gente en el hospital, la presencia puede interrumpir la lactancia adecuada del bebé
FUENTE: flickr.com

1.- Los bebés necesitan mamar muy a menudo. Así que si hay mucha gente en el hospital, la presencia puede no ayudar. Es posible que no mamen cuanto necesitan porque su madre está atendiendo a las visitas o porque le da reparo o le sabe mal amamantarlo cuando hay gente delante.

2.- Madres e hijos necesitan silencio y tranquilidad para descansar. La presencia de la gente puede ser agradecida por la madre a la que vamos a visitar, pero puede ser molesta para el resto de las madres y para todos los bebés, incluso para el que vamos a visitar. Lo que desea es estar lo más tranquilo posible con su madre.

3.- Es bueno colaborar con el personal del hospital siguiendo sus indicaciones para no interferir en su trabajo. Si nos dice, por ejemplo, que el turno de visitas ha acabado o que salgamos de la habitación porque van a lavar al bebé o a ayudar a la madre con alguna cosa, debemos hacerlo de inmediato.

 4.- Es bueno siempre hacer visitas cortas: 15 minutos como mucho y siempre con pocas personas. Si se va en grupos grandes, no es adecuado esperar en los pasillos para entrar. Podemos esperar junto a los ascensores o en el hall del hospital e ir a la habitación del recién nacido de dos en dos, por ejemplo. Hay ciertas cosas obvias que no debemos hacer cuando visitamos a un recién nacido y ésta es una de ellas.

Hay gente que va al hospital a pasar la tarde y que casi siempre lo hacen para quedar bien, pero en realidad es un gesto bastante molesto, así que tengamos en cuenta el tiempo que estamos y no nos demoremos mucho. Recuerda: ¡Lo bueno, si breve, dos veces bueno!

Es bueno siempre hacer visitas cortas, de 15 minutos como mucho FUENTE: pixabay.com

Es bueno siempre hacer visitas cortas, de 15 minutos como mucho
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5.- Si no tienes mucha confianza con los recientes papás no vayas al hospital. Obviamente este consejo puede cambiar si son los propios interesados los que te dicen que quieren que vayas al hospital, pero por regla general este consejo es sumamente importante porque los recientes papás llevan nueve meses esperando a conocer a su bebé y se merecen estar tranquilos para hacerlo.

Si hay momentos en la vida donde debemos frenarnos e intentar ponernos en la piel del otro, este del nacimiento del bebé y de las vivitas al hospital es sin duda uno de ellos. Así que antes de salir corriendo a verlo, medita y piensa en estas 5 cosas que te hemos expuesto.

Has estado esperando este día durante meses y, por fin, llega el momento en el que, finalmente, conoces a tu bebé. Pero como muchos padres primerizos, es posible que no tengas una idea clara de cómo será ese encuentro y de cómo será ese primer día del bebé. Para ayudarte, te vamos a dar algunas pistas, te lo vamos a intentar contar lo mejor posible.

Durante el primer día de su nacimiento, el bebé se someterá a pruebas de salud FUENTE: pixabay.com

Durante el primer día de su nacimiento, el bebé se someterá a pruebas de salud
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Normalmente los bebés cuando nacen son pequeños, muy pequeños y nacen mojados. Su cabeza puede tener (aunque no siempre) una forma levemente puntiaguda, algo que se produce por haber pasado el canal de parto, pero esto será algo temporal, su cabeza tendrá un aspecto redondeado a medida van pasando los días.

También es posible que el bebé no logre extenderse por completo, piensa que ha pasado nueve meses con sus piernas y sus brazos doblados a la altura de sus rodillas y sus codos. Todo su desarrollo se ha dado en un espacio muy estrecho. Pero, conforme vaya transcurriendo el tiempo se enderezará y adquirirá una posición prácticamente normal.

Todos los padres tenemos la costumbre, muy bonita, de pasar horas mirando los dedos de sus manos y de sus pies, y veréis que sus uñas son muy finas y delicadas, a veces son mucho más largas de lo imaginable. La piel también os generará curiosidad, en algunos casos, será bastante roja y en otros más rosada. Algunos bebés pueden nacer con una capa de color blanco llamada vérnix caseoso, que tiene la función de proteger a la piel del contacto con el líquido amniótico. La capa será eliminada con el primer baño del bebé, no os preocupéis. Otros pequeños nacen muy arrugados, especialmente los prematuros. El pelito es fino y suave, el pelo con el que nacen se denomina lanugo y se irá cayendo después de un par de semanas.

Muchos recién nacidos pueden tener manchas blanquitas en la piel, que desaparecerán pasados unos días. El médico se encargará de revisar al bebé en las primeras 12 y 24 horas después del parto, para verificar que las manchas (si las tiene) sean totalmente normales.

El aspecto que tiene el bebé al nacer cambiará mucho en las semanas siguientes FUENTE: pixabay.com

El aspecto que tiene el bebé al nacer cambiará mucho en las semanas siguientes
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No olvidéis que el aspecto que tiene el bebé al nacer cambiará mucho en las semanas siguientes, a medida que vayan pasando los días.  Sus extremidades se comenzarán a estirar, el tono de la piel cambiará, lo mismo que su pelo y las manchitas de su cuerpo ya no se verán. Además, no os preocupéis porque a los recién nacidos se les realizará una serie de estudios el primer día que nacen  y se los evaluará mediante la denominado test de Apgar (entre otras cuatro pruebas más que se hacen a los bebés nada más nacer), con el fin de determinar su estado de salud. Estas son pruebas de rutina que se les hacen a todos los pequeños, para medir los signos vitales y su capacidad de respuesta. Las pruebas verifican cinco puntos: respiración, color, ritmo cardíaco, actividad y tono muscular, además de la respuesta refleja con muecas.

El primer día con el bebé podrá resultarte desconcertante. Durante todo el embarazo has soñado con este momento, pensando cómo sería tu primera noche como madre. Pero una vez que estás con él, lo más importante es que te lo coloques sobre tu pecho nada más nacer y le relajes para reforzar vuestro vínculo afectivo, iniciado durante el embarazo. Además, hacerlo favorece la predisposición del bebé a buscar el pecho y la de la madre a producir leche, algo que después os ayudará en el comienzo de la lactancia y de una vida juntos.

Una de las inquietudes de toda embarazada es el aumento de peso durante el embarazo. Saber si lo está haciendo bien para que su bebé nazca sano, al mismo tiempo que la preocupación de no aumentar demasiadas tallas, se convierten en una verdadera preocupación. Aunque se supone que es normal coger kilos durante la gestación, no es conveniente comer en exceso, como tampoco lo es empezar una dieta restrictiva.

El aumento de peso es una de las cosas que más preocupa a la mujer durante el embarazo FUENTE: pixabay.com

El aumento de peso es una de las cosas que más preocupa a la mujer durante el embarazo
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Ambas situaciones pueden tener consecuencias negativas para el bebé, desde parálisis cerebral, retraso mental e incluso la muerte dentro del útero de la mamá. Aunque no podemos decir que tenemos que comer por dos, lo que sí debemos es alimentarnos de manera sana y saludable, ya que todos los nutrientes que ingerimos los necesita nuestro bebé.

El número de kilos que los especialistas consideran que se debe aumentar durante el embarazo varía de una mujer a otra, pero éstos rondarían entre los 11-16 kilos, aunque depende mucho de la constitución de cada persona. Algunas mujeres engordan bastante y sus bebés nacen sanos y fuertes  e, incluso al revés, mujeres que cogen poco peso, se han alimentado bien y nace su bebé fuerte. Lo importante es alimentarse de forma sana, ya que si hacemos dieta durante el embarazo el cuerpo libera los llamados cuerpos cetónicos (toxinas) que pueden llegar al feto, dañándolo.

El peso ideal al final del embarazo depende del peso inicial de cada mujer. Si se tiene bajo peso al quedarse encinta, se debería ganar más que alguien que tenga sobrepeso. Asimismo, el peso inicial se calcula mediante el IMC (Índice de Masa Corporal), que es la relación con la estatura.

Como pauta, lo habitual es ganar una media de 2,2 kilos en el primer trimestre. La tendencia a engordar durante el segundo trimestre es de unos 5,5 a 9 kg (alrededor del doble que en el primer trimestre) y un máximo de 5 durante el tercero. Lo normal es coger entre 9 y 15 kilos a lo largo de los nueve meses.

El peso ideal al final del embarazo dependerá del peso inicial de cada mujer FUENTE: pixabay.com

El peso ideal al final del embarazo dependerá del peso inicial de cada mujer
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Para poder controlar realmente el peso durante el embarazo hay que dejar de pensar en aquello de que si estamos embarazadas nos podemos aprovechar y comer de todo. Comer sano no es comer de todo, hay alimentos que debemos eliminar de nuestra dieta. Lo que comemos lo percibe nuestro bebé, así que si, por ejemplo, comemos en exceso “comida basura” igualmente la comerá nuestro bebé.

Existen calculadoras de peso para ir controlando durante la gestación, pero es nuestro ginecólogo el que nos indicará si nuestro peso es el ideal y si todo funciona de manera correcta. Lo ideal es pesarse cada 15 días y así podrás ir viendo los cambios y hacer modificaciones si es preciso sin que supongan un gran esfuerzo. Si te encuentras en el segundo o en el tercer trimestre y tu incremento de peso ha sido superior al recomendado, debes tomarte en serio lo que te queda de embarazo. Además, no puedes hacer dietas hipocalóricas para perder peso, pero  tienes que adecuar tu alimentación para no seguir  engordando. Por otro lado, es importante que planifiques tus menús semanalmente y no te salgas de ellos y, por supuesto, no compres lo que no puedas comer y así evitarás tentaciones. Te puedes dar algún capricho siempre y cuando no influya en el aumento de peso.