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El suero fisiológico tiene varios usos para el cuidado del bebé. Muchas veces, es para ellos un líquido milagroso que le va a servir para un sinfín de usos y que, seguro, ya te va acompañar el resto de tu vida, aunque siempre hemos de utilizarlo consultando antes con un pediatra.

El suero fisiológico resulta muy útil para aliviar ciertas molestias al bebé FUENTE: flickr.com

El suero fisiológico resulta muy útil para aliviar ciertas molestias al bebé
FUENTE: flickr.com

La mayoría de papás seguro que os habéis hecho asiduos al suero fisiológico una vez ha llegado un bebé a casa, sin embargo resulta muy útil para hacer que nuestra vida sea mucho más fácil, aliviando ciertas molestias de forma natural.  Y, cuando entra se queda casi para siempre entre los imprescindibles dentro del botiquín. Pero ¿sabéis cómo utilizarlo en el día a día de nuestro bebé? ¡Os ayudamos un poco!

El suero fisiológico no es más que agua con sal disuelta a temperatura ambiente y cuyo uso es, principalmente, la limpieza externa de nuestro bebé. Precisamente, al tratarse de un producto natural, lo podemos utilizar en aquellas zonas más sensibles y delicadas como pueden ser los

De todos modos, y precisamente por tratarse de zonas muy delicadas, es importante que antes de su uso en los bebés, consultéis con el pediatra o el farmacéutico. Aunque es un producto natural, es importante que sepamos usarlo con precaución y siempre que su uso haya sido aprobado por los profesionales.

El suero fisiológico se vende en las farmacias y puedes encontrarlo en distintos formatos y tamaños. Durante los primeros años del bebé, posiblemente lo vayáis a utilizar con bastante frecuencia, pero podéis decidir qué tipo os viene mejor, ya que lo podemos encontrar en botellas para varios usos o en formato de monodosis, que resulta la mar de práctico.

Además de utilizarlo como un elemento de limpieza, también es aconsejable su uso en esos episodios de resfriados en los que la mucosidad se acumula en las vías respiratorias del bebé, especialmente la nariz. Si le aplicáis unas gotitas del suero en las fosas nasales, el suero hará que el moco se ablande y sea arrastrado hacia el exterior, permitiendo que el peque o la peque puedan respirar más libremente.

También para los ojos puede ser un buen aliado, especialmente cuando al bebé se le acumulan legañas. De todos modos, y debido a que los ojos del bebé son muy delicados, es mejor consultar antes con el pediatra para ver de qué modo utilizarlo sin causarle ningún daño.

El suero fisiológico es muy adecuado para limpiar las legañas de los ojitos del bebé FUENTE: pixabay.com

El suero fisiológico es muy adecuado para limpiar las legañas de los ojitos del bebé
FUENTE: pixabay.com

Resulta también muy útil en los casos en los que el bebé presenta algún tipo de afección en la piel, bien por el calor o alguna rozadura: pañal, ropa… Primero, tendréis que lavarlo cuidadosamente, y veréis que es mucho más efectivo que el agua y el jabón, al tiempo que le alivia el picor y el escozor. Pero aquí también debemos tener cuidado ya que lo que nos puede parecer un sarpullido pasajero, podéis esconder algo peor como una alergia o una enfermedad que viene acompañada con granitos. Así que lo mejor, antes de nada, será consultar con el médico.

Cuando los niños son más mayorcitos y empiezan a gatear, andar e iniciarse en la independencia de movimientos, el suero fisiológico os va a ser muy útil para lavar esas heridas que se producen al caerse o arrastrarse por el suelo. Una vez bien lavada la herida con el suero, entonces le aplicaréis las medidas necesarias para mantenerlas libres de cualquier infección.