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Ahora que estamos en plena época del cambio de tiempo, y que por las mañanas y por las noches refresca, pero por durante el día aún suele hacer calor en muchos puntos de España, es cuando más cuidado debemos tener con los resfriados de los bebés. Que el bebé coja un resfriado suele ser habitual porque su sistema inmunitario es mucho más débil que el de una persona adulta y se encuentra todavía sin desarrollar.

Si el niño está resfriado ponle un humidificador en a habitación cuando se vaya a dormir FUENTE: pixabay.com

Si el niño está resfriado, ponle un humidificador en a habitación cuando se vaya a dormir
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El otoño y el invierno son las épocas más propensas para coger un resfriado. Y si a esto unimos el hecho de que las fosas nasales del recién nacido son más estrechas y su sistema inmunológico esté aún inmaduro, lo hace un blanco perfecto para los resfriados y los catarros.

Los síntomas que nos anuncian que nuestro bebé puede padecer un resfriado es que si normalmente se muestra activo y juguetón, de repente deje de estarlo; este es uno de los primeros signos de alerta. La presencia de fiebre que dure más de dos o tres días puede ser otro, y ahí ya deberías empezar a sospechar que puede ser algo más que un simple catarro. La mucosidad es otra de la claves que nos anuncian la llegada de un resfriado, y es que podemos notar que nuestro bebé tiene bastantes dificultades a la hora de respirar a causa de los mocos. Éstos, unidos a la fiebre, pueden hacer que nuestro bebé duerma mal por las noches, y por lo tanto que no descanse adecuadamente.

Es normal que como padre o madre te sobresaltes si hay fiebre, pero simplemente se trata de una forma por parte del cuerpo del bebé de advertirnos que algo en su organismo no funciona bien. Por ello, durante los días que le dure el resfriado deberemos controlar su temperatura corporal. Debemos hacernos con un buen termómetro para poder medir la temperatura de su cuerpo y así poder ver si la fiebre remite o si por el contrario aumenta. Es recomendable que lo hagáis dos veces al día y si vuestro bebé tiene menos de tres meses y tiene fiebre es importante que acudáis a su pediatra, para que de esta forma os pueda orientar sobre lo que hacer.

Si tu bebé llora porque no puede respirar  límpiale la nariz con suero fisiológico FUENTE: pixabay.com

Si tu bebé llora porque no puede respirar límpiale la nariz con suero fisiológico
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Una vez que se hayáis detectado los síntomas y, efectivamente, sepáis que vuestro bebé padece un resfriado, debéis intentar que las condiciones en las que se encuentre sean las mejore posibles, y es que si por ejemplo la habitación en la que duerme o está habitualmente es demasiado seca, conviene poner un humidificador, para que de esta forma el ambiente este húmedo y así favorecer a que la fosas nasales de nuestro bebé se abran y pueda respirar mejor.

Otra parte del tratamiento consistirá en mantener las manos de nuestro hijo limpias en todo momento, ya que las manos suelen ser una acumulación principal de gérmenes, por eso debemos cuidar la higiene de esta parte del cuerpo. Otro producto que puede ayudar a que nuestro hijo respire mejor es el suero fisiológico. Es preferible utilizar ese tratamiento que usar gotas y sprays descongestionadores, ya que pueden ser malos para la salud de los bebés.

El suero fisiológico tiene varios usos para el cuidado del bebé. Muchas veces, es para ellos un líquido milagroso que le va a servir para un sinfín de usos y que, seguro, ya te va acompañar el resto de tu vida, aunque siempre hemos de utilizarlo consultando antes con un pediatra.

El suero fisiológico resulta muy útil para aliviar ciertas molestias al bebé FUENTE: flickr.com

El suero fisiológico resulta muy útil para aliviar ciertas molestias al bebé
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La mayoría de papás seguro que os habéis hecho asiduos al suero fisiológico una vez ha llegado un bebé a casa, sin embargo resulta muy útil para hacer que nuestra vida sea mucho más fácil, aliviando ciertas molestias de forma natural.  Y, cuando entra se queda casi para siempre entre los imprescindibles dentro del botiquín. Pero ¿sabéis cómo utilizarlo en el día a día de nuestro bebé? ¡Os ayudamos un poco!

El suero fisiológico no es más que agua con sal disuelta a temperatura ambiente y cuyo uso es, principalmente, la limpieza externa de nuestro bebé. Precisamente, al tratarse de un producto natural, lo podemos utilizar en aquellas zonas más sensibles y delicadas como pueden ser los

De todos modos, y precisamente por tratarse de zonas muy delicadas, es importante que antes de su uso en los bebés, consultéis con el pediatra o el farmacéutico. Aunque es un producto natural, es importante que sepamos usarlo con precaución y siempre que su uso haya sido aprobado por los profesionales.

El suero fisiológico se vende en las farmacias y puedes encontrarlo en distintos formatos y tamaños. Durante los primeros años del bebé, posiblemente lo vayáis a utilizar con bastante frecuencia, pero podéis decidir qué tipo os viene mejor, ya que lo podemos encontrar en botellas para varios usos o en formato de monodosis, que resulta la mar de práctico.

Además de utilizarlo como un elemento de limpieza, también es aconsejable su uso en esos episodios de resfriados en los que la mucosidad se acumula en las vías respiratorias del bebé, especialmente la nariz. Si le aplicáis unas gotitas del suero en las fosas nasales, el suero hará que el moco se ablande y sea arrastrado hacia el exterior, permitiendo que el peque o la peque puedan respirar más libremente.

También para los ojos puede ser un buen aliado, especialmente cuando al bebé se le acumulan legañas. De todos modos, y debido a que los ojos del bebé son muy delicados, es mejor consultar antes con el pediatra para ver de qué modo utilizarlo sin causarle ningún daño.

El suero fisiológico es muy adecuado para limpiar las legañas de los ojitos del bebé FUENTE: pixabay.com

El suero fisiológico es muy adecuado para limpiar las legañas de los ojitos del bebé
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Resulta también muy útil en los casos en los que el bebé presenta algún tipo de afección en la piel, bien por el calor o alguna rozadura: pañal, ropa… Primero, tendréis que lavarlo cuidadosamente, y veréis que es mucho más efectivo que el agua y el jabón, al tiempo que le alivia el picor y el escozor. Pero aquí también debemos tener cuidado ya que lo que nos puede parecer un sarpullido pasajero, podéis esconder algo peor como una alergia o una enfermedad que viene acompañada con granitos. Así que lo mejor, antes de nada, será consultar con el médico.

Cuando los niños son más mayorcitos y empiezan a gatear, andar e iniciarse en la independencia de movimientos, el suero fisiológico os va a ser muy útil para lavar esas heridas que se producen al caerse o arrastrarse por el suelo. Una vez bien lavada la herida con el suero, entonces le aplicaréis las medidas necesarias para mantenerlas libres de cualquier infección.

La psicología de los colores nos dice que éstos tienen un efecto sobre el ánimo de las personas, por tanto, es necesario saber la influencia que puede ejercer sobre nuestros bebés para saber cómo pueden afectarles a ellos.

Un punto clave para tener en cuenta es saber que la manera en que se perciben los colores será diferente en función de la edad. Cuando un bebé nace no llega a diferenciar todos los colores, porque su visión aún está inmadura. Seguramente, un bebé recién nacido podrá distinguir un contraste entre blanco y negro, después seguramente se les llamará la atención el tono o el color rojo.

El color blanco, es apropiado para las habitación del bebé porque se vincula con la calma, la armonía y la paz FUENTE: pixabay.com

El color blanco, es apropiado para las habitación del bebé porque se vincula con la calma, la armonía y la paz
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Por esas razones, es necesario que se decore el cuarto del pequeño usando tonos suaves, en lugar de colores primarios que resulten brillantes y alegres. Los bebés tendrán la capacidad de diferenciar, además del rojo el azul, el amarillo y el verde. Se puede escoger cualquier color, ya que en los recién nacidos aún no tienen influencias culturales del color.

A medida pasan los años, comenzarán a diferenciar las preferencias según el sexo del niño, ya sabrán qué colores les gusta y cuáles no y los adultos, en la medida de lo posible, tendremos que respetar sus intereses.

El efecto psicológico que tienen los colores es diferente y conviene tenerlo en cuenta. El rojo es uno de los colores que generará una gran atención visual. Estimulará su acción, incrementará su energía y también el apetito. Es aconsejable que se evite su uso si se quiere generar la sensación de calma, pero se lo puede combinar con otros colores neutros para estimular la alegría, el dinamismo y la calidez.

El color verde se lo relaciona con el descanso y el equilibrio, por eso te recomendamos no emplear en habitaciones de niños pequeños los verdes oscuros. Además, es un color que se encarga de trasmitir seguridad y un aspecto natural en los ambientes.

Cuando se esté buscando un efecto de calma nada mejor que el color azul, además se emplea para trasmitir estabilidad y armonía. Su uso en los dormitorios podría generar sensaciones de serenidad y mucha tranquilidad.

El color amarillo, por su parte, es el de la claridad, alegría y luminosidad. Los cuartos pintados de amarillo parecerán más grandes. Además se encargan de estimular la atención y despertar el intelecto.

El negro no se debería usar para la decoración de las habitaciones de los pequeños, se encarga de absorber la luz y se relaciona con la tristeza, la depresión o el luto.

Y, por último, nos referiremos al color blanco, un tono que se vincula con la calma, armonía, pureza y paz. Está considerada como una tonalidad fría que ayuda a estimular la actividad intelectual y ayuda a favorecer la imaginación. Es ideal para ser usado en las habitaciones de los niños.

En los juguetes y peluches, el color azul también relaja y calma al bebé FUENTE: chupetitos.com

En los juguetes y peluches, el color azul también relaja y calma al bebé
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Además, en los juguetes del bebé también debemos aplicar estas mismas reglas y adquirir algunos en contraste con blanco y negro, y en otros colores, según la edad del bebé. Así, por ejemplo, las mantitas para dormir o los peluches en color azul contribuirán a serenarlos y a relajarlos. El Maxi Doudou Lapidou Azul puede ser una buena opción porque, además, su save tacto con un gracioso conejo con grandes orejas relaja al bebé y le anima a que lo abrace para coger el sueño.

Aunque la sal es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro organismo porque proporciona al cuerpo cloro y sodio necesarios para el equilibrio hídrico de nuestro organismo y para la actividad muscular y nerviosa, en los bebés la sal no debe introducirse hasta que no hayan cumplido los 12 meses de vida. Y esto es así porque el contenido de sodio que tienen los alimentos por sí mismos, son suficientes para cubrir los requerimientos de este mineral durante su primer año de vida.

El exceso de sal en la dieta del bebé puede ocasionar daños irreversibles en su organismo FUENTE: pixabay.com

El exceso de sal en la dieta del bebé puede ocasionar daños irreversibles en su organismo
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Casi todos los alimentos aportan una cantidad, mayor o menor de sodio, con lo que obtendríamos la cantidad necesaria sin tener que añadir nada. Y podéis estar tranquilos porque no interferirá en su apetito ni en su salud. Sin embargo, un exceso de sal sí que sería perjudicial para su organismo. El exceso de sal en la dieta del bebé puede ocasionar daños irreversibles en su organismo, como disfunción renal, reflujo, gastritis y una predisposición a desarrollar hipertensión en la edad adulta. Además, con el calor, la sal favorece la deshidratación, algo extremadamente peligroso en los niños pequeños.

El bebé nace sin distinguir entre dulce y salado, es decir hablamos de un gusto adquirido. Si probamos la papilla del niño nos resultará extremadamente insípida porque estamos acostumbrados a tomar la comida sazonada, pero no será así para nuestro hijo o hija quien no ha probado nunca la sal y no sabe la diferencia entre soso y salado. El sodio que proporcionan los alimentos en su composición es suficiente para su salud.

La sal es excesiva para los riñones del bebé, ya que éstos no están lo suficientemente desarrollados para soportar las mismas proporciones de cloruro de sodio que los adultos.  Si bien, cuando los bebés nacen, tienen todos los órganos necesarios para sobrevivir, aún se encuentran inmaduros y no desempeñan todas sus funciones a pleno rendimiento. A medida que el bebé crece, éstos irán evolucionando. El riñón es uno de estos órganos, todavía inmaduro durante los primeros meses de vida del bebé, y por lo tanto incapaz de eliminar el exceso de sodio y cloro.

La sal en las comidas del bebé, puede dañar sus riñones FUENTE: pixabay.com

La sal en las comidas del bebé, puede dañar sus riñones
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Cuando compres comida precocinada para tu bebé, mira la etiqueta para comprobar la cantidad de sodio que aportan. Los fabricantes de alimentos para bebé, han adecuado las cantidades a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Intenta no darle ninguno que supere los 50 miligramos por ración. Recordad que un gramo de sodio equivale a 2,5 gramos de sal, por lo tanto, todo lo que tenga más de 0,5 g de sodio por 100 gramos tiene demasiada sal. Lo ideal son 0,2 gramos de sodio por cada 100 gramos de alimento. La dosis diaria recomendada de sal es de 2 gramos para los niños entre 1 y 3 años, 3 gramos para los de 4 y 6 años y 4 gramos para los niños entre los 7 y los 10 años.

A partir de los 18 meses de edad podrías incluir una pizca de sal en la comida del niño, aunque no es necesario. En ese momento el bebé puede comer prácticamente cualquier alimento y ya los ha probado en su estado natural. Sin embargo, es preferible mantener bajo el nivel de sodio en sus comidas para facilitar el funcionamiento de sus riñones y como parte de su educación alimentaria. De mayores preferimos los sabores de nuestra infancia y si estos están libres de sal añadida, mucho mejor.

Los recién nacidos son todo un mundo por descubrir. Y es que aunque tengas ya uno, dos o más y por muchos libros que hayas leído, siempre habrá algo que te vuelva a sorprender mientras les ves crecer y hacerse mayores. Cada bebé es un mundo y cada peque es especial, pero hay cosas que son iguales en todos ellos; cosas que igual no sabías sobre el recién nacido y que hoy te vamos a contar desde Chupetitos.

1- Los recién nacidos reconocen la voz de su madre nada más nacer. Han estado escuchándola durante los nueves meses de embarazo y lo único que suele tranquilizarles tras el parto es la voz de su mamá. Sin embargo, tardarán en reconocer la voz de su padre unas dos semanas.

Los recién nacidos lloran sin lágrimas porque aún no tienen abiertos los conductos lagrimales FUENTE: pixabay.com

Los recién nacidos lloran sin lágrimas porque aún no tienen abiertos los conductos lagrimales
FUENTE: pixabay.com

2- Los bebes recién nacidos lloran sin lágrimas. Sí, sí, son “lágrimas de cocodrilo”, que se suele decir, o un “llanto de mentira”. Pero, en realidad, la mayoría cuando lloran no sueltan ni una lágrima porque hasta que no cumplen las seis semanas de vida no se les abren los conductos lagrimales.

3- El cerebro de un bebé recién nacido representa el 10 por ciento del peso total de su cuerpo, mientras que en un adulto supone el 2 por ciento. Normalmente, pesa entre 300 y 400 gramos cuando nacen, alcanza los 900 gramos e, incluso, el kilo en los primeros años y, sin embargo, hacia los 14 años representa únicamente una sexta parte del cuerpo.

4- Las rodillas de los recién nacidos no tienen rótulas, ya que éstas se desarrollan a partir de los seis meses de vida. Bueno, en realidad, sí que tienen, pero en ellos es sólo cartílago, aún no la tienen osificada, por lo que en una radiografía ni se vería, de ahí que se diga que no tienen rótulas. De hecho, casi todos los huesos de los niños comienzan así y poco a poco se van osificando. Por eso, no puedes (ni debes intentarlo) ponerlo de pie, pues aunque no se le note, sus piernas están incompletas.

Cuando nacen, los bebés aún no tienen las rótulas osificadas FUENTE: publicdomainpictures.net

Cuando nacen, los bebés aún no tienen las rótulas osificadas
FUENTE: publicdomainpictures.net

5- A los bebés no les huele el aliento porque no tienen dientes, que es donde se acumulan las bacterias responsables de la halitosis.

6- Los bebés no huelen a sudor porque sus glándulas sudoríparas no están del todo maduras y se activan por las hormonas durante la pubertad. Así que si un recién nacido huele a sudor obsérvalo porque puede indicar la existencia de un desequilibrio hormonal o un problema metabólico. Si eso ocurre, plantéale esta preocupación a tu pediatra y llévale una de camiseta o prenda de ropa que le hayas puesto y que presente el olor, para que evalúe a tu peque más detenidamente.

7- Los bebés duplican su peso al nacer a los seis meses y lo triplican al final del primer año, de modo que si vas a tener o ya tienes un bebé, disfrútalo mucho porque crecen muy deprisa y cuando te quieras dar cuenta todas estas cosas curiosas que te hemos contado y que quizá no conocías, habrán desaparecido. ¡Más rápido de lo que creemos!

Los bebés que roncan al dormir no siempre se encuentra bajo un problema. Muchos, o la mayoría de los niños roncan al dormir ocasionalmente. En algunos casos, los bebés que roncan están perfectamente sanos. Pero, existen ronquidos que pueden deberse a que el bebé tenga un problema de sueño o alguna dificultad en la respiración.

El ronquido en los bebés no es peligroso, pero si se acompañan de otros síntomas es necesario consultar con el pediatra. Por eso, te queremos dar algunas pistas, para que sepas discernir y no te asustes. Los bebés pueden roncar por estar resfriados o porque un catarro ha hecho que se le obstruyan de manera parcial las vías respiratorias. Si este es el motivo, en pocos días el bebé dejará de roncar, especialmente si el médico nos aconseja la mejor manera de dejar las vías lo más despejadas que se pueda; algo que puede conseguirse fácilmente con lavados nasales antes de irse a dormir.

Los bebés que roncan al dormir no siempre se encuentra bajo un problema grave de salud FUENTE: pixabay.com

Los bebés que roncan al dormir no siempre se encuentra bajo un problema grave de salud
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Alrededor del 20% de los pequeños que roncan pueden estar sufriendo un trastorno respiratorio y los ronquidos son un primer síntoma al que se debe estar atento. Se podría estar frente al denominado síndrome de apnea hipopnea del sueño, en estos casos los ronquidos van acompañados de una suspensión de la respiración por unos pocos segundos. Otra manera, de darse cuenta de este trastorno es ver que el pequeño transpira mucho mientras está durmiendo o si adopta extrañas posturas.

Cuando este problema continua hasta la edad escolar podría darse un bajo rendimiento escolar, problemas de atención, falta de apetito y enuresis nocturna. Si notamos que los ronquidos son un síntoma de este problema es importante consultar con el pediatra, para que realice a nuestros hijos los exámenes y exploraciones necesarios para verificar o no, el cuadro.

En otros casos los bebés puede que ronquen porque el paso del aire se ve obstruido cuando circula por las vías respiratorias, por las amígdalas (que son muy grandes) o por vegetaciones. También se podría tener problemas en la cavidad bucal o en la mandíbula. En este caso, también es muy conveniente prestar atención a esos ronquidos, ver si se mantienen a lo largo del tiempo, si generan problemas en el sueño y alteran el descanso o si repercuten durante las actividades del día. En cualquiera de estos casos, te aconsejamos buscar ayuda de un profesional.

Lo más normal, es que nuestro bebé ronque porque coincide que tiene un resfriado o un catarro FUENTE: pixabay.com

Lo más normal, es que nuestro bebé ronque porque coincide que tiene un resfriado o un catarro
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Y, por último, y puede que sea lo más habitual y lo más normal, es que nuestro bebé ronque porque coincide que tiene un resfriado o un catarro. Si el pequeño ronca de forma frecuente, sin estar ni resfriado ni acatarrado, es cuando debemos hablar con el pediatra. Si bien parece difícil de encontrar una solución esto no es imposible. Afortunadamente, los ronquidos irán disminuyendo de manera gradual a medida que van pasando los días y, de esta forma, se recuperará el tan apreciado silencio nocturno que tanto nos ayuda a descansar a todos.

Ahora bien, si quieres unos consejos, para ayudar a tu bebé a respirar bien también puede ser útil mantener la temperatura humedad adecuadas en la habitación del peque, mantener la nariz del niño siempre limpia (incluso con la ayuda de soluciones fisiológicas), mantener una buena postura mientras duerme y enseñar a los niños a realizar ejercicios de respiración, conforme van siendo más mayores.