Etiquetado en las publicaciones ‘bebes’

Los bebés que roncan al dormir no siempre se encuentra bajo un problema. Muchos, o la mayoría de los niños roncan al dormir ocasionalmente. En algunos casos, los bebés que roncan están perfectamente sanos. Pero, existen ronquidos que pueden deberse a que el bebé tenga un problema de sueño o alguna dificultad en la respiración.

El ronquido en los bebés no es peligroso, pero si se acompañan de otros síntomas es necesario consultar con el pediatra. Por eso, te queremos dar algunas pistas, para que sepas discernir y no te asustes. Los bebés pueden roncar por estar resfriados o porque un catarro ha hecho que se le obstruyan de manera parcial las vías respiratorias. Si este es el motivo, en pocos días el bebé dejará de roncar, especialmente si el médico nos aconseja la mejor manera de dejar las vías lo más despejadas que se pueda; algo que puede conseguirse fácilmente con lavados nasales antes de irse a dormir.

Los bebés que roncan al dormir no siempre se encuentra bajo un problema grave de salud FUENTE: pixabay.com

Los bebés que roncan al dormir no siempre se encuentra bajo un problema grave de salud
FUENTE: pixabay.com

Alrededor del 20% de los pequeños que roncan pueden estar sufriendo un trastorno respiratorio y los ronquidos son un primer síntoma al que se debe estar atento. Se podría estar frente al denominado síndrome de apnea hipopnea del sueño, en estos casos los ronquidos van acompañados de una suspensión de la respiración por unos pocos segundos. Otra manera, de darse cuenta de este trastorno es ver que el pequeño transpira mucho mientras está durmiendo o si adopta extrañas posturas.

Cuando este problema continua hasta la edad escolar podría darse un bajo rendimiento escolar, problemas de atención, falta de apetito y enuresis nocturna. Si notamos que los ronquidos son un síntoma de este problema es importante consultar con el pediatra, para que realice a nuestros hijos los exámenes y exploraciones necesarios para verificar o no, el cuadro.

En otros casos los bebés puede que ronquen porque el paso del aire se ve obstruido cuando circula por las vías respiratorias, por las amígdalas (que son muy grandes) o por vegetaciones. También se podría tener problemas en la cavidad bucal o en la mandíbula. En este caso, también es muy conveniente prestar atención a esos ronquidos, ver si se mantienen a lo largo del tiempo, si generan problemas en el sueño y alteran el descanso o si repercuten durante las actividades del día. En cualquiera de estos casos, te aconsejamos buscar ayuda de un profesional.

Lo más normal, es que nuestro bebé ronque porque coincide que tiene un resfriado o un catarro FUENTE: pixabay.com

Lo más normal, es que nuestro bebé ronque porque coincide que tiene un resfriado o un catarro
FUENTE: pixabay.com

Y, por último, y puede que sea lo más habitual y lo más normal, es que nuestro bebé ronque porque coincide que tiene un resfriado o un catarro. Si el pequeño ronca de forma frecuente, sin estar ni resfriado ni acatarrado, es cuando debemos hablar con el pediatra. Si bien parece difícil de encontrar una solución esto no es imposible. Afortunadamente, los ronquidos irán disminuyendo de manera gradual a medida que van pasando los días y, de esta forma, se recuperará el tan apreciado silencio nocturno que tanto nos ayuda a descansar a todos.

Ahora bien, si quieres unos consejos, para ayudar a tu bebé a respirar bien también puede ser útil mantener la temperatura humedad adecuadas en la habitación del peque, mantener la nariz del niño siempre limpia (incluso con la ayuda de soluciones fisiológicas), mantener una buena postura mientras duerme y enseñar a los niños a realizar ejercicios de respiración, conforme van siendo más mayores.

El pelo y el cuero cabelludo del bebé se deben cuidar desde el primer día, sin importar si el pequeño nace con mucho o poco cabello, ya que su cuidado resulta imprescindible para ahorrarle picores, granitos u otras pequeñas molestias que pueda ocasionar el sudor. Además, así también se previene la formación de la conocida costra láctea.

Lavar y enjuagar bien la cabeza del bebé previene la formación de la conocida costra láctea FUENTE: pixabay.com

Lavar y enjuagar bien la cabeza del bebé previene la formación de la conocida costra láctea
FUENTE: pixabay.com

No es imprescindible utilizar champú todos los días para el pelo del bebé, basta con que se lo echemos uno sí y otro no. Y, sobre todo, que el producto que elijamos para ellos sea especial para peques de tan corta edad, muy suave y con el pH neutro, para que no le dé alergia, no le irrite la piel y no le escueza los ojos. Mientras lavemos el pelo al bebé, es ideal mantenerle la cabecita ligeramente echada hacia atrás para que no le caiga agua en la cara ni le entre champú en los ojos. Y es bueno también aprovechar el momento de enjabonarle para darle un suave masaje en el cuero cabelludo con las puntas de tus dedos, haciendo pequeños movimientos circulares. De esta forma, le activaremos el riego sanguíneo y favoreceremos la salida del verdadero cabello.

Llegado el momento de enjuagar el pelo, también lo hemos de hacer adecuadamente y con precaución. Tan importante es lavar el pelo del bebé como enjuagarlo. Lo mejor es utilizar un aclarador del pelo para niños; por lo que decíamos antes: para que no le entre agua y jabón en los ojos y no se asuste ni llore porque le escueza. Con el aclarador de pelo de Munchkin que tenemos en venta en la web de Chupetitos no les entrará más agua en los ojos, gracias al borde suave que tiene y que se adapta a sus frentes. Además, su asa ergonómica es única y  facilita mucho la sujeción con una sola mano. El aclarador de pelo de Munchkin tiene una gran capacidad de agua para un mejor aclarado de toda la cabecita del bebé a partir de los seis meses y está disponible en colores rosa o azul. Su precio es estupendo porque ahora está de rebajas en Chupetitos y sólo cuesta 4,75 euros.

Con el aclarador de pelo de Munchkin no les entrará más agua en los ojos FUENTE: chupetitos.com

Con el aclarador de pelo de Munchkin no les entrará más agua en los ojos
FUENTE: chupetitos.com

Siempre que enjuages la cabeza de tu bebé, hazlo con agua tibia y a poca presión. Esta última funcionalidad, nos la proporcionan muy bien, como os decimos, los aclaradores del pelo, porque somos nosotros los que podemos controlar,  poco a poco, la cantidad de agua que vertemos sobre las cabecitas de los pequeñines. Para ello, recordad siempre sostener al bebé boca arriba, pasando el antebrazo por debajo de su cabeza y sujetándole con la misma mano por debajo del brazo. De este modo, su cabeza queda apoyada en vuestras muñecas y la espalda en la palma de la mano.

En ocasiones, muchos padres nos hemos visto en esta situación de dar un medicamento al niño, ya sea antibiótico, antipirético o antiinflamatorio y segundos después, el niño lo vomita todo. Hoy quiero ofreceros algunos consejos para que no lo hagan, a pesar de que también es cierto que muchas medicinas no suelen tener un sabor agradable y esto, normalmente, provoca el rechazo de los niños.

Es bueno dar la medicina antes de la comida para evitar que la vomiten FUENTE: chupetitos.com

Es bueno dar la medicina antes de la comida para evitar que la vomiten
FUENTE: pixabay.com

Si vuestros hijos vomitan después de haber tomado la medicación, lo mejor es que no os pongáis nerviosos y toméis con calma la situación. Si sabéis que vuestros peques son propensos al vómito, podéis consultar con el pediatra si existen opciones de medicamentos que no sean por vía oral.

Si estamos frente a un cuadro en el que el pequeño es alérgico a alguno de los componentes que tiene un medicamento o vomita frente a un medicamento específico o al tomar cualquier fármaco, independientemente de su enfermedad, también deberíamos consultar con el médico acerca de otras opciones de medicamentos para tratar la enfermedad que afecta al pequeño, proporcionando otra medicina diferente.

Pero, si como decía al principio, el vómito se produce porque el sabor del medicamento no es agradable o por sugestión propia de los niños, entonces, hay algunos trucos que pueden evitar, en cierta medida, que ocurra esto:

1- Podemos darle la medicina antes de la comida.

2- Podemos acompañarlo con un zumo o refresco que le resulte agradable de sabor, pero no debemos mezclarlo con grandes cantidades de líquido.

3- También podemos mezclarlo en alimentos como un vaso de yogur, natillas o incluso en una papilla de frutas.

4- Para los puntos 2 y 3, ten en cuenta el sabor. Busca un alimento con un sabor muy agradable e intenso para el niño que suele aceptar siempre. Lo típico es el dulce. Y mézclalo con la cantidad suficiente para que no note que el medicamento va en él. Pero, también, piensa en algo de sabor parecido que al niño le guste. Por ejemplo, para jarabes con sabor a fresa busca un yogur “de fresa.

5- Si le administras con jeringuilla la medicación, colócala en un lateral de la boca, así no le entrará directamente en la garganta y evitarás la arcada.

6- Algunas medicinas se presentan en la versión supositorio, una ventaja para esos niños que seguro vomitan con los medicamentos.

Si le das con jeringuilla la medicación, colócala en un lateral de la boca y evita el vómito FUENTE: flickr.com

Si le das con jeringuilla la medicación, colócala en un lateral de la boca y evita el vómito
FUENTE: flickr.com

La mayoría de los medicamentos se absorben entre 10 minutos y una hora después de tomarlos. Si un niño vomita el medicamento de forma inmediata y echa un vómito abundante (no lo escupe), podemos asumir que lo ha expulsado por completo. Ante eso, si el medicamento es importante en el tratamiento, por ejemplo un antibiótico, podemos volver a darle de nuevo la dosis completa. Estos medicamentos en su mayoría se dan a dosis muy inferiores a las que pueden generar intoxicación y por tanto aunque se haya absorbido algo y lo sumes a una nueva dosis completa, no suelen generar problemas. Pero ante la duda, lo adecuado es consultar en cada medicamento concreto. Si hace más de una hora que lo ha tomado, yo suelo asumir que lo ha absorbido ya y la dosis no debe repetirse.

Y tú, ¿tienes algún truco para que tu hijo tome los medicamentos sin vomitarlos? ;-)

Todos sabemos que si acostumbramos a nuestros niños a beber agua desde que son pequeños, es muy probable que este hábito tan bueno y necesario, se mantengan durante la edad adulta. Pero, no tenemos tan claro eso de saber cuándo nuestro bebé quiere agua o si está tomando la suficiente. Pues bien, esas dudas son las que vamos a intentar despejar en este artículo.

En primer lugar, cuando son recién nacidos y muy bebés, no necesitan beber agua como tal porque ésta es sustituida por la leche. Pero, cuando se introducen los alimentos en su dieta, sí conviene empezar a ofrecerles agua aunque no necesariamente siempre. Si notamos que el bebé está activo, saliva de manera abundante y su caca está blanda y orina frecuentemente, quiere decir que se encuentra perfectamente hidratado. Pero puede haber ciertos casos que nos podrían demostrar que el pequeño requiere agua extra.

Los bebés no necesitan agua mientras están en periodo de lactancia FUENTE: flickr.com

Los bebés no necesitan agua mientras están en periodo de lactancia
FUENTE: flickr.com

Para ello, tendremos que observar con detenimiento a si ha reducido la producción de saliva, si su orina es más oscura y si sus cacas se están volviendo más duras. Además, si se muestra más irritable y solo se calma cuando toma leche, también puede ser que necesite más hidratación. En estos casos, os recomiendo que consultéis la situación con el pediatra porque, igual, ya llega el momento de darle agua, aunque aún no tome sólidos.

En el caso de que el bebé tenga menos de seis meses y aparezca alguno de los síntomas que te he comentado, lo ideal será darle más cantidad de leche y no darle agua u otro líquido. Normalmente, los niños pequeños pueden mostrar signos de deshidratación, que pueden relacionarse con una desnutrición, y en estos casos darles agua no será lo más recomendable ya que los podremos estar hidratando pero no alimentando, lo mejor será darle leche que además de agua contiene alimento. Su cuerpo ya se encargará de coger lo que necesite en la proporción adecuada.

Si ya has empezado a incorporar algunos alimentos a su dieta y tiene síntomas de falta de líquido y la evolución de su peso es buena se le podrá ofrecer agua, si la necesita la tomará, si no la rechazará. Si el peso del bebé es inferior al que debería tener, en lugar de agua se le tiene que ofrecer leche. Si le ofreces agua, te vendrá bien utilizar el vaso pequeño Swig de color azul y naranja de la marca Boon, que tienen a la venta en la web de Chupetitos. Este vaso está realizado en un material resistente, tiene boquilla de silicona antiderrame y su tapa permanece unida al vaso para no perderse. Además, su diseño ergonómico facilita que el bebé lo pueda coger sin problemas.

El vaso pequeño Swig tiene una boquilla de silicona antiderrame FUENTE: chupetito.com

El vaso pequeño Swig tiene una boquilla de silicona antiderrame
FUENTE: chupetitos.com

En definitiva, los bebés son como nosotros, se adaptan a miles de factores que varían en su entorno. Sus necesidades cambian constantemente. Si reconoces los signos de que se encuentran en una situación especial, por falta de agua, entenderás cuándo ofrecer y cuándo no ofrecer más líquidos. Entender cómo funciona tu hijo y cuándo y cómo atender sus necesidades es fácil con estas pautas. Pero, si aún tienes dudas, lo dicho, lo mejor es que consultes con tu pediatra, porque además, él lleva el seguimiento de tu bebé, lo conoce bien (como tú) y te puede dar buenos consejos respecto a su hidratación.

Con la llegada de septiembre muchos bebés empiezan a ir a la guardería por primera vez. Por eso, es bueno saber ciertas cosas sobre lo que esto supone para los peques y para los padres. Porque, realmente, cuando tenemos niños en casa y nos toca trabajar, llevarlos a la guardería es una opción que muchos tomamos con cautela y buena cabeza, porque no todos somos partidarios por igual de que los niños se desprendan tan pronto de los cuidados familiares.

Es cierto que los pediatras aconsejan que sea los peques vayan a la guardería a partir de los dos años, aunque, claro, esta decisión siempre es de los padres y está condicionada a las necesidades y limitaciones de cada uno. El hecho de que aconsejen esa edad, y no antes, se debe a su sistema inmunológico, que ya está preparado para enfrentarse al mundo exterior y, sobre todo, al contacto con otros bebés.

La guardería es un mundo de experiencias para los peques porque comienzan su contacto directo con otros niños de su edad FUENTE: flickr.com

La guardería es un mundo de experiencias para los peques porque comienzan su contacto directo con otros niños de su edad
FUENTE: flickr.com

No obstante, independientemente de la edad, hay que saber tres cosas fundamentales cuando llevas a tus hijos a la guardería y éstas son:

1.- La guardería es un mundo de experiencias para ellos. Desde el primer que un niño entra en la guardería y comienza su contacto con otros peques de su edad, se abre todo un mundo de nuevas experiencias para su crecimiento y desarrollo. De pronto, su mundo social se amplía, aprendiendo a relacionarse, a seguir ciertas pautas, así como a empezar a entender conceptos tan abstractos, aunque necesarios, de la generosidad, la paciencia o el respeto a los demás.

Además, también empiezan a tomar contacto con el mundo del aprendizaje y de los libros, las primeras letras, el nombre de los colores o de los números. Y es cuando comprueban que se pueden aprender muchas cosas mientras se juega y se comparte con el resto de amigos.

2.- Es normal e imprescindible que haya un tiempo de adaptación. Los niños no van a entender ni pueden entender de golpe que, de un día para otro, pasen de los brazos de mamá y papá a los de una persona extraña y que, además, tengan que aceptarlo con el mejor de los humores. Así que no es raro que nos encontremos que en algunas guarderías nos propongan llevar a los peques durante un tiempo limitado y poco a poco, aunque cada guardería tiene sus normas y nos irán indicando el mejor modo.

Ahora bien, es importante que nosotros como padres tengamos una relación fluida con la profesora o cuidadora para que nos explique las reacciones del peque, el modo en el que se comporta cuando no estás o las rutinas que lleva a lo largo del día para que, de algún modo, podamos seguirlas en casa, haciendo que su aprendizaje sea más intenso.

Nuestras emociones determinarán la mejor o peor aceptación del pequeño a la guardería FUENTE: pixabay.com

Nuestras emociones determinarán la mejor o peor aceptación del pequeño a la guardería
FUENTE: pixabay.com

3.- Nuestra seguridad es la seguridad de los pequeños. Es habitual que durante los primeros días los peques estén nerviosos, angustiados y la separación les esté costando ríos de lágrimas. Este periodo pasará pronto en cuanto descubra un universo de juegos e interacción con otros niños. Sin embargo nuestra actitud es esencial. Si nosotros estamos nerviosos cuando le dejamos en la guardería, si nos ven casi a punto de llorar o perciben nuestros temores, seguro que para ellos va a ser mucho más difícil. Nuestras emociones son las que determinarán su mejor o peor aceptación de la nueva situación.

Así que yo, personalmente, os recomiendo que le ofrezcáis a vuestros hijos todo el apoyo posible para que el cambio sea tan suave como logremos conseguir.

Quizá os parezca una tontería, pero las caries en los bebés, es una de esas enfermedades infecciosas a la que apenas se le da importancia y que puede causar verdaderos problemas de salud en los niños, dejándole una imborrable huella para el resto de su vida. Especialmente, a partir del primer año de vida. Sí, habéis leído bien, a partir del año.

Las caries pueden ocasionar problemas de salud en los bebés FUENTE: pixabay.com

Las caries pueden ocasionar problemas de salud en los bebés
FUENTE: pixabay.com

Por ello, creo que es necesario que hoy os hable un poquito de este tema para que todos podamos seguir una serie de pautas, que empiezan en nuestros propios cuidados, y evitar que nuestros pequeños sufran esta enfermedad. De hecho la caries se puede transmitir a través de las cucharas, los vasos o tazas que utilizamos en nuestra casa, al fin y al cabo la caries aparece por la proliferación de unas bacterias que se transmiten a través de la saliva.

Hay muchas formas de evitar estas situaciones y muchas medidas que podemos tomar para prevenir. Os resumo, brevemente, las más importantes:

  • Los padres, especialmente las madres, debemos tener una excelente salud bucal. Es importante que no descuidemos la higiene y las visitas al dentista durante el embarazo, ya que en la misma gestación se pueden estar fraguando los problemas dentales para tu bebé.
  • Limpiad los dientes del bebé, incluso las encías cuando todavía no los tengan. Es importante eliminar todo resto de leche o cualquier otro alimento. Recordad que las leches y zumos que consumen nuestros peques contienen un elevado porcentaje de azúcares, incluida la leche materna. No hay que confiarse en el tema de que van a cambiar los dientes y se pasará el problema, pues seguirá permaneciendo pasándolo a los nuevos. Es muy bueno limpiar las encías con una toallita húmeda, y en cuanto le salgan las primeras piezas utilizar un cepillo suave. Justo el otro día, veía en Chupetitos un set de cepillos dentales par bebés que os puede venir genial sobre esto que estamos comentando. Se trata de un pack, compuesto por un cepillo con cerdas blandas para una limpieza suave; y un cepillo suave y de goma para masajear las encias del bebé. Ambos son de fácil agarre, aptos a partir de los 3 meses, y están fabricados en polipropileno y libres de BPA. Os dejo la foto a continuación para que los veáis.
Set de Cepillos de Dientes de Kidsme para bebés. FUENTE: chupetitos.com

Set de Cepillos de Dientes de Kidsme para bebés.
FUENTE: chupetitos.com

  • No dejéis que vuestros bebés duerman tomando el biberón, ni que lo utilicen durante largos periodos a lo largo del día. Yo, reconozco que esto lo he hecho un montón de veces cuando mi hijo era pequeño, pero la verdad es que lo mejor es que en cuanto podáis, es mejor enseñarles a beber en un vaso normal. Bebiendo de este modo están menos expuesto a los azúcares y a los restos de comida.
  • El agua, mucho mejor, si está fluorada. De esta forma, el flúor ayudará proteger sus dientes de la caries.
  • Controlad la ingesta de dulces cuando ya se van haciendo más mayores. Golosinas, cuantas menos mejor, y las galletas, yogures y otros alimentos, mejor si no contienen azúcar. Y si se las dais con algo de azúcar, a continuación que beban un poco de agua para limpiarse la boca.
  • Y, por último, visitad al dentista con cierta frecuencia. Es importante que antes de los tres años le revise la boca y le ponga una capa de flúor, además de darte los consejos necesarios para su perfecto cuidado.

Espero haberos ayudado, porque esto de las caries, no es ninguna tontería y puede llegar a ser muy molesto para nuestros peques.