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Las vacaciones han llegado a la recta final y el lunes que viene, nuestros peques estarán de nuevo en el colegio. Dejar atrás el verano y volver a madrugar puede ser un poco costoso al principio. Este retorno puede resultar en ocasiones algo costoso para muchos niños, pero si sigues estos consejos que te vamos a dar, seguro que les haces más fácil la vuelta al cole.

1.- Retomar horarios y rutinas desde ya mismo. Lo ideal es procurar que la vuelta a las rutinas y horarios sea paulatina y lo menos brusca posible. Cambiar el horario más laxo y relajado propio de las vacaciones por el que empezarán a vivir en unos días, es fundamental: volver a las rutinas, cenar antes, acostarse más pronto, levantarse más temprano, sin necesidad de levantarles ya a las 7 de la mañana, pero sí comenzar a regularizar el propio reloj biológico, para adaptarse a la vuelta al cole.

Lo ideal es procurar que la vuelta a las rutinas y horarios sea paulatina y lo menos brusca posible FUENTE: wikipedia.org

Lo ideal es procurar que la vuelta a las rutinas y horarios sea paulatina y lo menos brusca posible
FUENTE: wikipedia.org

2.-Hablar con los niños y hacerles sentir tranquilos y seguros. Este punto es también imprescindible porque lo normal es que les surjan emociones contradictorias. Ha sido mucho tiempo el que han estado desconectados del colegio y resolverles las posibles dudas que se planteen y tranquilizarles les reconfortará mucho para empezar con alegría y fuerza. Para ello, es necesario recordarles todas las cosas buenas que tiene la vuelta al cole como, por ejemplo, estar y jugar con sus amigos todos los días, aprender cosas nuevas, hacer deporte…

3.- Preparar el material nuevo para el curso con los niños. Ir a comprar la mochila nueva, cuadernos, lápices o incluso ropa… les genera ilusión y ganas de disfrutar del nuevo curso. Sentirse partícipes de la preparación del nuevo curso les hace protagonistas de la historia y les ayuda a no generar ansiedad con la vuelta al colegio.

4.- Hacer cosas divertidas con los niños al llegar a casa después del cole. Aprovechad que todavía estamos en verano para una vez vuelven de las aulas, jugar con ellos en el parque, hacer alguna excursión, salir a pasear, a montar en bici…

Preparar el material nuevo para el curso con los niños les hace sentirse motivados para empezar el colegio FUENTE: flickr.com

Preparar el material nuevo para el curso con los niños les hace sentirse motivados para empezar el colegio
FUENTE: flickr.com

5.- Evitar al principio del curso demasiadas tareas de casa y actividades extraescolares. Es mejor que nuestros peques se vayan adaptando poco a poco. No es bueno ni recomendable sobrecargarles al comienzo del cole con demasiadas obligaciones extra. Un mes idóneo para estas cosas sería el mes de octubre, porque han tenido septiembre para familiarizarse con las rutinas propias de la vuelta al cole.

Como podéis ver, el objetivo es conseguir que los niños se centren en los puntos positivos. Por cierto, esto también nos vale a los adultos para nuestra particular “vuelta al cole”. Y no olvidéis nunca, por favor, que para afrontar nuevas etapas, debéis tener siempre la mejor de las sonrisas. Eso es lo que deben de percibir los niños en todo momento. Si a su alrededor solo escuchan negaciones de nosotros los adultos o que no queréis acabar las vacaciones ni volver al trabajo, ellos adoptarán por imitación, esa misma actitud negativa con respecto a la escuela. Y no es bueno, hay que motivarlos para volver a la escuela, porque, al final, ellos lo están deseando ;-).

Niña pensando

Los deberes entrenan a los peques para el futuro

A medida que vuestros hijos se hacen mayores, van teniendo que cumplir cada día más compromisos y responsabilidades. Los deberes escolares son una de esas responsabilidades que tendrán que cumplir para ir adquiriendo disciplina y conocimiento.

Siempre que no sean excesivos y se adecúen bien a cada curso escolar, los niños tendrán que hacer tareas en casa que, muchas veces, sabemos que os cansan tanto a los papis como a los peques. Por eso, queremos ayudaros a que el momento de hacer los deberes sea un poco más divertido y llevadero.

En la escuela, el niño aprende con los profesores, pero son los deberes los que le ayudarán a convertirse en un aprendiz independiente, a poner en práctica lo que le enseñaron en clase y a interiorizar los conocimientos de manera individual. Pero, cuando llega la tarde y hay que hacerlos, muchos niños lloran y ponen excusas para escaquearse.

Pues bien, ese es el momento en que los padres debéis implicaros y ayudarles, para que sean conscientes de que los deberes son para ellos una especie de entrenamiento para el futuro.

Cuando están en los primeros cursos de Primaria, los padres podéis sentaros con ellos, sin intención de hacérselos, sino de resolverles dudas, de darles alguna orientación y, sobre todo, de hacerles compañía y animarles. Poco a poco, notaréis que el hábito se va generando, siempre que el niño sienta recompensado su esfuerzo. El contexto físico conviene que sea habitualmente el mismo: un lugar alejado de distracciones.

Padre e hijo estudiando

Siéntate con ellos para orientarles cómo deben hacer los deberes

Cuando llegan a Secundaria, las tareas escolares deben haberse convertido ya en una rutina diaria, que no suponga un sufrimiento para el adolescente, aunque siga requiriendo un esfuerzo. Ahora, ya los deberes deben y pueden hacerlos solos. Puede que notéis que la dificultad de los contenidos en esta etapa os impide a muchos padres ayudarles a resolver dudas de algunas asignaturas. Pero esto no es lo que importa. Vuestro papel debe ser ahora el de motivarles, recompensarles, obligarles a respetar los horarios pactados, aseguraos de que las tareas están hechas y que vuestros hijos no han estado sentados delante de la silla dedicando su tiempo a otras actividades y el de estar en contacto con profesores y tutores para seguir la evolución académica de vuestros hijos.

Si desde que los niños comienzan a aprender a leer y a escribir, los padres os implicáis en las tareas escolares, vuestros hijos se sentirán queridos, valorados y recompensados. El hacer los deberes y otro tipo de tareas académicas, como estudiar para un examen, se convierte en un hábito diario y los alumnos que así lo han venido haciendo desde la Educación Primaria, llegan a Secundaria sabiendo organizarse y sin considerar un sufrimiento el momento de llegar a casa y sentarse en su mesa de estudio a hacer lo que siempre se ha conocido como “los deberes“.

Niños estudiando en casa

Los deberes les ayudan a adquirir disciplina y conocimiento

Vuestro objetivo debe ser el de enseñarles a trabajar por su cuenta y a ser responsable de sus tareas. Por tanto, evitad sentir pena cuando vuestros hijos os diga que tiene muchos deberes o empiecen a llorar diciendo que no tienen tiempo para jugar y otras cosas por el estilo.

Si les ayudáis desde el principio a superar sus dificultades en el estudio y a mantener la disciplina y les marcáis un tiempo justo para hacer los deberes, siempre será más fácil llevar a cabo, de forma conjunta, esta misión.

¿Qué pensáis? ¿Tienen vuestros hijos muchos deberes? ¿Os sentís preparados para ayudarles?

Suponemos que sí, pero aún así, tened muy presente lo que, humildemente, os acabamos de explicar .