¿Come tu hijo frente a una pantalla a diario? ¿En sus horas de alimentación se queda mirando un televisor, un móvil o una tablet? ¡Cuidado! En los últimos tiempos, la tecnología está invadiendo nuestros hogares. Ya no nos conformamos con entretenernos, todos juntos, frente a la pantalla del televisor, ahora además cada uno dispone de distintos dispositivos móviles y ese tiempo de ocio quede dividido en gustos, aficiones y espacios.

Comer viendo la televisión o cualquier dispositivo tecnológico puede acarrear problemas de salud a los niños FUENTE: pixabay.com

Comer viendo la televisión o cualquier dispositivo tecnológico puede acarrear problemas de salud a los niños
FUENTE: pixabay.com

Pero más allá de lo que pueda suponer en torno a la convivencia, es cierto que algunos hábitos, que nos ha traído la tecnología, no son demasiado favorables para la salud de nuestros hijos. Al menos así lo manifiesta un estudio realizado por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP). Según los datos que se manejan: el 71% de los niños españoles comen frente a una pantalla, ya sea un televisor, un móvil o una tablet. Cifra preocupante, al menos por las consecuencias que acarrea.

Estudios anteriores ya habían alertado sobre el peligro que tiene comer viendo la televisión o cualquier dispositivo tecnológico en el que los niños centren su atención. El mayor de ellos es el aumento de peso descontrolado, llevando incluso a problemas de obesidad o sobrepeso. Es importante que comamos en familia y que centremos nuestra atención en aquello que estamos compartiendo. Alimentarnos no es sólo un hecho rutinario y banal, es uno de los pilares fundamentales de nuestra salud. Si durante este acto nuestra atención está centrada en otros quehaceres, dejamos de disfrutar del placer de la comida, sus distintas texturas, sabores, combinaciones… llegando a engullir por pura obligación y supervivencia.

Además del peligro, con respecto a la salud, que tiene comer frente a una pantalla, también nos encontramos con aquellos daños que provoca en el entorno de las relaciones familiares. En muchos hogares, el momento de la comida es el perfecto para encontrarse todos juntos. Los distintos horarios laborales, las prisas o las actividades, hacen que tengamos poco tiempo para estar en familia, hablar de nuestras cosas o compartir preocupaciones se ha convertido, casi, en todo un lujo. Pero si ese poco tiempo lo empleamos en distraer nuestra atención, entonces estaremos abriendo un abismo que será difícil de superar.

Comer frente a una pantalla, también provoca daños en el entorno de las relaciones familiares FUENTE: pixabay.com

Comer frente a una pantalla, también provoca daños en el entorno de las relaciones familiares
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El momento de la comida y de la cena puede ser, también, estupendo, para inculcar a nuestros niños hábitos saludables, no sólo en su alimentación, sino también a la hora de sentarse en la mesa. Hacer planes para los días de fiesta, preguntarles por sus tareas en el cole o imaginar cual será nuestro destino en las próximas vacaciones.

No dejemos que compartir momentos familiares se convierta, a menudo, en un auténtico milagro. Hagamos que sea realidad y que nuestros peques y nosotros mismos comamos menos frente a una pantalla. ¿Lo hacéis vosotros?

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